La delicadeza es la elegancia del alma puesta en escena. Es el silencio de los pasos firmes y la Paz de las palabras meditadas. Resulta únicamente de quien antes piensa, de quien el orgullo no lo frena y al prejuicio no lo ve como condena.
Se transmite de unos a otros de forma casi imperceptible porque es tan evidente que no necesita más que unas breves miradas.
Es, en esencia, una forma de arte en las relaciones humanas.