Bajo mis pies descalzos, siento la tierra colorada,
Firme y cálida, porque ella me resguarda.
Bajo el atardecer, todo puede suceder,
Porque ella, de hermosura, nunca se guarda.
Ante mis ojos, la cascada se revela,
Herencia viva de una tierra que consuela.
Y todo en ella maravilla y reverbera,
Porque ella es mi provincia misionera.