Hoy te miré, y el mundo volvió a detenerse otra vez. Parecía que nada había cambiado, aunque la vida nos hubiera transformado.
Volví a mirar tu espalda serena, un cielo cubierto de lunares que me envenena. Millones de estrellas dibujadas sobre tu piel, el universo entero rendido ante él.
Volví a acariciar tu piel tan blanca y suave, Jamás olvidé su tibio calor, ni la calma inmensa que regalaba tu amor.
Volví a perderme en tus cejas perfectas, esas que siempre soñé ver en pequeñas facetas. Te decía, entre risas y emoción, que nuestros hijos las llevarían con ilusión.
Volví a besarte... y el tiempo dejó de ser importarte. Tus labios encendieron mi piel, como la primera vez... igual que ayer.
Y tus ojos... siguen siendo mi antojo. Todavía brillan cuando me miran, todavía mi corazón suspira. Todavía sonríes con la misma emoción, como quien nunca olvidó aquella canción.
Hoy comprendí, que nunca dejé de vivir en ti. Porque hay abrazos que vencen la distancia, y besos que desafían cualquier circunstancia.
Tal vez cambiaron los años, los silencios y los daños. Pero hay amores, aunque el tiempo quiera vencer, nacieron para jamás dejar de florecer.
A mí V