No tengo ganas de ver el cielo, me inunda y encandila su brillo el día de hoy.
Anoche solté todas las lágrimas que tenía guardadas en el corazón hasta el punto de sentirlo vacío y no escucharlo latir. De noche la calle se sentía pesada y el lúgubre cielo negro me mancho de hollín la mirada, vi pasar las casas iluminadas, las lámparas, los ruidosos autos, con la cara húmeda. "El mundo de las luces le robó al cielo las estrellas", ese vago pensamiento me calmó en el micro en medio del caos para darme cuenta de que se acercaba la parada en la que tenía que bajar.