Tus ojos tan apagados con tristeza,
tu mirada perdida en los horizontes.
Mi mano deslizándose por tu cara pálida;
me miraste con tristeza y melancolía.
No quisiste hablar, solo lloraste en mi regazo.
Yo te console, hasta que no pudiste llorar más,
en mis brazos tu dolor se disolvió, como el fuego fugaz.
Me besaste la punta de los dedos;
juraste que en tu presencia nadie me haría daño,
Mi rostro se enrojeció como los claveles.
tus brazos me rodearon, el contacto fue tan cálido;
fue la noche en que te tuve por última vez mi valiente soldado.
Tus lamentos quedaron en el aire, y el disparo fue lo único que sonó.
Te perdi, ahora quién podría cuidarme como tu soldado...