Esa sensación de sentir que podía volar no la he vuelto a sentir con nadie...
Creo que nunca voy a sentir tanto por por nadie que no seas tú...
Fuimos dos corceles salvajes corriendo sin rumbo, dos amantes perfectos y con errores perfectos...
Esa sensación de temblar desde los pies hasta la cabeza, solo con verte venir, con verte sonreír...
Fuimos el vino y la luz de una velada increíble, una noche que nos pasó sin sentir, y que dejamos de soñar...
No sé si volveré a amar, no estoy seguro, pero de que nunca amaré a alguien con toda la fuerza, con toda la pasión de mil mundos, de eso sí estoy seguro...
Dónde estés ojalá no me dejes de querer, y recuerdes aquella promesa de grabar algún día nuestros nombres en el suelo de la luna... quizás en la eternidad...