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Mi primo Vinny - ¿Cuántas veces confundimos la apariencia con la capacidad? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
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Hay personas que transmiten seguridad desde el primer momento. Hablan bien, se visten como corresponde, conocen las reglas y parecen pertenecer naturalmente al lugar en el que están. Y después están…

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Epicteto separaba lo que depende de ti de lo que no, y la reputación la ponía del lado de lo que no. Vinny trabaja solo en su columna: aprende el procedimiento, arma la pregunta, y suelta la impresión que causa.

Epicteto separaba lo que depende de ti de lo que no, y la reputación la ponía del lado de lo que no. Vinny trabaja solo en su columna: aprende el procedimiento, arma la pregunta, y suelta la impresión que causa.

Contenido de la publicación

Hay personas que transmiten seguridad desde el primer momento. Hablan bien, se visten como corresponde, conocen las reglas y parecen pertenecer naturalmente al lugar en el que están. Y después están aquellas que entran a una habitación y hacen que todos se pregunten cómo llegaron hasta ahí. Mi primo Vinny construye prácticamente toda su comedia alrededor de esa diferencia y, detrás de una película tremendamente divertida, termina hablando de algo bastante sencillo pero muy real: lo fácil que es confundir las formas con la capacidad.

Bill y Stan son dos jóvenes de Nueva York que están viajando por Alabama cuando terminan acusados injustamente de asesinato. La situación es bastante seria: Todas las pruebas circunstanciales parecen apuntar hacia ellos y necesitan un abogado capaz de demostrar su inocencia. El problema es que la única persona que pueden conseguir es Vinny Gambini, primo de Bill, que acaba de convertirse en abogado después de varios intentos y jamás participó de un juicio.

Y desde que Vinny aparece sabemos que estamos frente a alguien que no pertenece a ese mundo.

Llega vestido de una manera completamente diferente, habla con un marcado acento neoyorquino, desconoce los procedimientos más básicos del tribunal y parece tener una capacidad extraordinaria para irritar al juez. Todo en él transmite exactamente lo contrario de lo que uno imaginaría cuando piensa en un abogado competente. Si yo estuviera acusado de asesinato y Vinny entrara por esa puerta diciendo que va a defenderme, probablemente también entraría en pánico.

Pero ahí está el gran juego de la película. Vinny puede no conocer las formas, pero sabe pensar.

Y cuanto más avanza el juicio, más evidente se vuelve que debajo de toda esa apariencia desprolija existe alguien extremadamente observador, rápido y capaz de detectar contradicciones que los demás pasan por alto. No tiene experiencia dentro de una sala, pero entiende perfectamente cómo discutir, cómo cuestionar una historia y, sobre todo, cómo darse cuenta cuando algo simplemente no tiene sentido.

Joe Pesci está espectacular porque nunca intenta convertir a Vinny en un genio secreto. Sigue siendo impulsivo, arrogante y bastante desastroso, como en casi todas sus películas, se equivoca constantemente y muchas veces parece estar a segundos de destruir completamente el caso. Pero justamente eso hace que sea tan satisfactorio verlo aprender sobre la marcha. Vinny no entra al tribunal sabiendo exactamente qué hacer. Va entendiendo las reglas mientras juega.

Y creo que ahí aparece algo que me gustó mucho de la película. Muchas veces asociamos la competencia con la seguridad, creemos que la persona que duda sabe menos y que aquella que habla con absoluta confianza necesariamente entiende lo que está haciendo. Mi primo Vinny se divierte destruyendo esa idea. Vinny parece incompetente y, sin embargo, tiene habilidades que resultan fundamentales cuando realmente importa.

Lo mismo ocurre, y todavía mejor, con Mona Lisa Vito.

Marisa Tomei es probablemente el corazón de la película. Su personaje podría haber quedado reducido fácilmente a la novia gritona y extravagante de Vinny, pero termina siendo muchísimo más que eso. Mona Lisa conoce de mecánica, tiene una capacidad de observación extraordinaria y entiende detalles técnicos que prácticamente nadie más dentro del tribunal puede reconocer.

Y la película hace algo que me encanta: primero permite que nosotros también la subestimemos.

La vemos por su ropa, por su forma de hablar, por sus discusiones con Vinny y construimos rápidamente una idea sobre quién es. Después, cuando llega el momento de demostrar lo que sabe, esa percepción se da vuelta completamente. No necesita transformarse en otra persona para demostrar que es inteligente. Sigue hablando igual, sigue vistiendo igual y sigue siendo exactamente Mona Lisa Vito.

Los que tenemos que cambiar nuestra mirada somos nosotros.

La química entre Joe Pesci y Marisa Tomei también es una de las grandes razones por las que la película funciona. Sus discusiones tienen un ritmo fantástico y parecen las de una pareja que lleva años aprendiendo exactamente qué botón apretar para volver loco al otro. Pero debajo de todos los gritos hay mucho cariño, Mona Lisa quiere que Vinny triunfe, incluso cuando está completamente cansada de sus obsesiones, y Vinny sabe perfectamente que ella es mucho más inteligente de lo que cualquiera que la vea por primera vez podría imaginar.

La escena del interrogatorio a Mona Lisa funciona tan bien justamente por todo lo que la película construyó antes. No es solamente el momento en que aparece una prueba fundamental para resolver el caso. Es el momento en que un personaje que prácticamente todos habían subestimado demuestra ser la persona que más entiende sobre aquello que están discutiendo.

Y resulta enormemente satisfactorio.

También me sorprendió lo bien que funciona Mi primo Vinny como película judicial. La comedia nunca destruye el funcionamiento del juicio, al contrario, gran parte del humor nace precisamente de los procedimientos legales, de las objeciones, de los interrogatorios y de la incapacidad inicial de Vinny para entender cómo debe comportarse dentro de una sala.

Pero poco a poco empieza a aprender.

Y cuando finalmente comienza a interrogar correctamente a los testigos, aparece otra faceta del personaje. Vinny descubre que muchas de las certezas del caso dependen de personas que creen haber visto algo con absoluta claridad. Entonces empieza a hacer preguntas sencillas: Desde dónde estaban mirando, cuánto tiempo tuvieron para observar, qué obstáculos había entre ellos y lo confiable que realmente puede ser un recuerdo.

Ahí la película demuestra que detrás de toda la comedia hay un guion extremadamente bien armado. Cada detalle que parecía estar puesto simplemente para generar un chiste termina teniendo alguna utilidad. Los autos, el barro, los horarios, las fotografías y hasta determinadas conversaciones aparentemente insignificantes terminan formando parte de la resolución.

Eso hace que el final no se sienta tramposo, porque Vinny no gana gracias a una prueba milagrosa que aparece de la nada. Gana porque, poco a poco, aprende a observar aquello que los demás habían dado por sentado. Y Mona Lisa termina de conectar aquello que él todavía no podía explicar.

Incluso el juez, interpretado por Fred Gwynne, funciona perfectamente dentro de esta idea. Para él, Vinny representa prácticamente todo lo que un abogado no debería ser. Su relación es divertidísima porque el juez está obsesionado con las reglas mientras Vinny parece tener una habilidad sobrenatural para romperlas sin siquiera entender que las está rompiendo. Sin embargo, la película tampoco convierte al juez en un idiota. Él tiene razones perfectamente válidas para desconfiar de Vinny.

Eso es algo que también me gustó mucho: Prácticamente nadie necesita comportarse como un estúpido para que la comedia funcione. La situación ya es suficientemente divertida.

Y quizás por eso Mi primo Vinny envejeció tan bien. No depende solamente de chistes o referencias de su época. Depende de personajes con personalidades muy claras chocando entre sí. Nueva York contra Alabama, la informalidad de Vinny contra la solemnidad del tribunal, la experiencia contra la intuición y, constantemente, las apariencias contra lo que las personas realmente saben hacer.

Cuando terminó, me quedó justamente esa idea. Pasamos muchísimo tiempo clasificando a las personas antes de conocerlas. Por cómo hablan, cómo se visten, de dónde vienen o cómo se comportan. Y muchas veces confundimos profesionalismo con apariencia, inteligencia con vocabulario y experiencia con capacidad.

Vinny no parece el mejor abogado de esa sala, Mona Lisa no parece la persona que va a resolver un asesinato hablando de neumáticos y diferenciales. Pero justamente ahí está la gracia.

Mi primo Vinny no necesita convertirse en una película profunda para decir algo interesante. Le alcanza con demostrar, durante un juicio completamente caótico, que ser bueno en algo y parecer bueno en algo son dos cosas muy diferentes.

Y encima consigue hacerlo siendo genuinamente graciosa.

Porque al final uno entra a la película riéndose de Vinny porque parece no tener idea de lo que está haciendo y termina queriendo que sea justamente él quien haga la última pregunta.

No porque haya dejado de ser Vinny.

Sino porque finalmente entendimos que nunca necesitó parecerse a los demás para demostrar que podía hacerlo.

Respuestas

  • acta_no_leyenda

    En la ficción el que ignora el procedimiento gana al final; fuera de ella suele perder y punto. Por eso esta película consuela tanto.

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  • pastorSinPulpito

    Pues mira, en la congregación pasaba igual: al mal vestido lo oíamos de últimas, y varias veces era el que más había pensado el asunto.

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  • RosarioDiario

    Mira, me gustó mucho la parte de Mona Lisa que no se cambia nada para que la crean. Sigue igualita y los que nos movemos somos nosotros.

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  • Salvador

    Fíjate que lo de aprender las reglas mientras ya estás jugando lo vivo cada semana. ¿La viste solo o con alguien que sabe de derecho?

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  • nadie_sabe_nada_

    Yo la vi de adolescente y me quedé con que el tipo gritaba mucho. La segunda vez entendí que gritaba y además tenía razón.

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  • feDeObrero

    Órale, lo de Mona Lisa con los diferenciales me sonó conocido, porque así es en el taller: el que sabe casi nunca es el que trae el discurso bonito. En mi chamba el que arregla en diez minutos es el que menos habla.

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  • religiones_comparadas

    Ojo con el juez, que tiene su lógica: el tribunal funciona como rito y la vestimenta es parte de lo que valida el acto. Por eso le duele la corbata.

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  • dharma_y_estoa

    Epicteto separaba lo que depende de ti de lo que no, y la reputación la ponía del lado de lo que no. Vinny trabaja solo en su columna: aprende el procedimiento, arma la pregunta, y suelta la impresión que causa.

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  • notaAlPie

    Fíjate que en mi salón el que habla más bonito saca mejor nota por la misma respuesta, y me pasa a mí también aunque me lo tenga bien visto. Doy historia hace doce años. ¿A vos te calificaron alguna vez por cómo sonabas?

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  • mcastro71

    Home, en veinticinco años de funeraria he visto a familias medir a un cura por la sotana y al de la floristería por el coche. Se decide en veinte segundos y casi nunca se revisa. ¿Tú la viste de chaval o la pillaste tarde?

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