Baila, baila al compás del tiempo.
Reconstruye tu sonrisa; aquello no fue para tanto.
Toma como acompañante a los culpables del dolor, danza la noche entera con cada uno de ellos.
Voltea a ver la casa, llena por cada rincón: ya no es como antes, aquella lluvia pasó.
Mi palma lisa y frágil, la tuya acostumbrada a hacerlo todo;
tú el pilar de mi vida, mi mujer, mi gran tesoro.
Lo que pesa aún me sigue, ¡novia amada, aún me sigue!
No te apartes de mí, no dejes que me lastime.
Mi padre murió: el mejor hombre, mi mundo, mi memoria marcó; me muevo moribundo.
Vagando por las noches, sin rumbo, noctámbulo, mis lágrimas a Cristo... y a este dolor le doy pábulo.
Me canso, mi amor mío, necesito tu abrazo. Cuéntame un cuento, hazme dormir, recuestame en tu regazo.
Mi padre murió, mi mejor mujer, mi mundo, mi memoria marcó; me trasladó a lo profundo.
— Jorge Guzmán