Mi Árbol de Agosto
Tuve que caminar mucho para volver a verte.
Y descubrir en lo que te convertiste.
Mientras me sentaba a descansar bajo tu sombra, susurré:
"Hay lugares que dejamos atrás, pero aún siguen viviendo en nuestros corazones."
Y pensar que todo comenzó con una pequeña semilla de julio, tan diminuta que apenas podía verse, pero lo suficiente para resplandecer.
Mientras observaba a mi alrededor, la nostalgia, acompañada de una lluvia de recuerdos, me invadió.
Recordé...
Una casita lejos de todos, llena de sueños, emociones, posibilidades y amor.
Aquel día en que decidimos plantar esta semilla como símbolo de fuerza, esperanza y amor.
Durante un par de meses todo fue perfecto e imperfecto.
Mientras el viento soplaba, entre las ramas resonaban las risas.
En aquel lugar se respiraba felicidad.
Lástima que aquel huracán de octubre nos obligó a abandonar aquel lugar que alguna vez llamé hogar.
Aunque por un momento me rehusé a partir.
Quise quedarme.
Quise morir allí antes que abandonar el lugar donde estaba construyendo mi hogar; el hogar donde aprendí a amar.
Observaba cómo todo era destruido sin piedad.
Gritaba con desesperación:
"Dios, por favor, no me quites mi hogar."
Sin respuesta ni opción, naufrague durante meses en un mar que tampoco me quería matar.
Hasta que un día llegué a un lugar donde finalmente me pudieron rescatar, quedando muy lejos de mi hogar.
Sin embargo, mírate... En un parpadeo el año se completó y nunca dejé de pensar en esa semilla que planté con tanto amor...
¿Habrá sobrevivido?
¿Será que también el huracán se la llevó?
¿Será que todo desapareció?
Llena de preguntas y dudas...
Quise volver.
Buscar el lugar que alguna vez llamé hogar.
Y aquí estás
Aunque ahora tuve que pedir permiso para entrar, me llevé la sorpresa de ver tus ramas florecer.
Tus raíces abrazaban con fuerza aquel cerro que muchos decían que ya no podía habitarse.
De todos los árboles que podía contemplar, eres el más grande, fuerte y hermoso.
Tú brillas sin parar.
Entonces una pregunta me invadió:
¿Cómo pudiste sobrevivir si ese huracán destruyó todo a su paso y no dejó más que un caos total?
Entonces entendí que, en ese par de meses, tus raíces crecieron mucho más profundamente de lo que imaginé.
Quizá pensarás que me fui.
Que simplemente me olvidé...
Aunque este ya no sea mi hogar, sentarme aquí, viendo caer el atardecer, solo me hace recordar todo lo bueno y valioso que fue.
Nunca me arrepentiré de haber plantado un árbol que aprendió a crecer, florecer y dar frutos
después de aquella tempestad.
Subiendo escuché que te llamaban Error.
Qué equivocados están...
Yo te llamaría la mejor decisión.
El milagro de Dios.
Una gran bendición.
El árbol que se enraizó en este cerro para poder brillar.
Dejando la huella de un amor que, en su momento, también brilló.
Hoy habito en otro lugar, lejos de aquí, donde el mar me fue a dejar.
Sin embargo, siempre te llevaré en mi corazón.
Eres la prueba viva de un amor.
Aquí vivirán los recuerdos.
Aquí se respira paz.
Aquí florecerá la tranquilidad.
Con ganas de quedarme un poco más, no puedo ignorar el letrero que pusieron unos kilómetros atrás, donde me advertía que no debía entrar.
Este lugar fue declarado zona no habitable.
Por la tremenda destrucción que dejó el huracán de octubre, el mismo que no se detuvo hasta que noviembre finalizó.
Mi querido Árbol de Agosto...
Sigue así de fuerte.
Nunca dejes de florecer.
Pronto tus frutos volverán a nacer y serán, una vez más, los más codiciados del lugar.
Feliz año, mi querido Árbol de Agosto.
Gracias por florecer.
— Arlet