¿Por qué siempre elegimos mal? ¿Qué es el mal? Creo que son preguntas que solo la vida te responde... Siendo sincera, esta semana fue muy complicada para mí. Me pasaron algunas situaciones no tan buenas. Una de ellas es que me haya hablado mi ex, pero la verdad no sé qué tan malo fue eso... Solo no lo esperaba y me dolió saber que quería «cerrar» algo que, entre nos, él solo me quiso confundir, porque repitió demasiadas veces que no quería hacerme ilusionar o no quería confundirme. Pero ¿es justo que alguien venga y te escriba algo con ChatGPT? No lo sé, pero lo único que sé es que, cuando ya estuviste en una relación de once meses, duele. Y lo único que rescato es que no haya durado mucho más, porque sentía que era una cajita de cristal sin salida y toda lastimada. Ahora estoy reponiendo esos pedacitos que se rompieron sin que me diera cuenta, esos pedacitos que en algún momento levanté cuando era niña, una niña de siete años sin saber qué hacer y que lo único que tuvo que hacer fue madurar rápido y superar, encerrarse y no demostrar algún sentimiento... Es muy probable que esa niña haya vuelto y, sin intención de lastimar a nadie, solo quiera ser feliz. Pero... ¿cómo alguien puede ser feliz en un mundo donde solo hay caos y bardo? ¿Cómo le explico a mi niña interior que no es el mundo que imaginábamos cuando éramos chiquitas de cuatro años? Que es un mundo que solo nos lastima y en el que sonreímos ante el malestar y el dolor que nos acompañaron por mucho tiempo y que, a veces, nos persiguen como un fantasma... Una sombra silenciosa que solo es humo y de la que corremos como si quisiera lastimarnos. Si en realidad esa sombra o ese humo del que tanto corremos son nuestros propios pensamientos, pensamientos que a veces pesan y lastiman como si estuviéramos levantando un peso muerto...
¿Alguien más escucha música para callar esas voces internas? Porque yo lo hago constantemente, a cada hora...
¿Cómo hago para salir de un agujero donde el dolor ya se instaló y solo se escucha el eco de tus llantos y gritos, pidiendo que paren de lastimarte, que solo querés respirar bien un día, dejar de fingir, dejar de ponerme un escudo frente a los abrazos que solo lastiman y engañan?
Es raro e irónico, porque esto ya lo vivimos, nos lastimó y ahora vuelve. No te das cuenta de que solo repetís algo que te hizo daño, que seguís defendiendo algo que ya no va más, que debemos crecer, que solo querés dejar de pensar, que estás enojada con vos misma y cansada de vos misma.
Que solo estás muy pendiente de que todos los que te rodean te quieran lastimar, porque una vez sentiste el rechazo de tu madre biológica y, con solo eso, sentís que siempre, pero siempre, vos sos la culpable de todo.
Y que jamás, pero jamás, volviste a saber de ella durante diez años. Que, de repente, vuelva y que ya no sientas nada. Y que ahora no sepas cómo decirle que no querés hablar más con ella por todo el daño que te hizo, tanto psicológica como físicamente.
Por haber lastimado a un hombre y a dos niños de nueve y cuatro años. Por todo lo que vivimos y por cómo crecimos sin que ella estuviera presente, sin que nos pasara un centavo. Cuando nos echó, se fue a Brasil con la plata de ANSES, que, por cierto, era mi plata, de la que debería haber visto un solo centavo, pero no. Jamás la vi y sé que nunca la voy a ver.
¿Por qué no siento odio hacia la vida? ¿Por qué sigo levantándome con todo lo que me pasa?
Jajajajaja, ahora ya ni sé cómo terminarlooooooooooooooo.