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Lo que un joven no dijo

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Me dijeron que creciera.

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Pensamiento

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evitauvit4

Que increíble, lo que escribiste, es de valientes ser rebelde y hacerte cargo de tu vida, de tus decisiones y de tu errores, me encanta que lo hayas escrito, se siente como una carga que muchos tenemos y tú lograste escribirlo de una manera perfecta, grac

Que increíble, lo que escribiste, es de valientes ser rebelde y hacerte cargo de tu vida, de tus decisiones y de tu errores, me encanta que lo hayas escrito, se siente como una carga que muchos tenemos y tú lograste escribirlo de una manera perfecta, gracias.

Contenido de la publicación

Me dijeron que creciera.

Qué curioso.

Como si crecer fuera

aprender a agachar la cabeza

con mejor postura.

Como si la adultez

fuera una ceremonia

donde te entregan responsabilidades

que jamás pediste

y esperan que agradezcas.

“Estudia.”

“Trabaja.”

“Sé alguien.”

Como si ahora mismo

fuera nadie.

“Piensa en tu futuro.”

¿Mi futuro?

Todavía estoy intentando

sobrevivir al presente

sin que ustedes me vendan

una crisis existencial

en cuotas mensuales.

Tengo que estudiar

para conseguir trabajo.

Trabajar

para ganar dinero.

Ganar dinero

para pagar cosas.

Pagar cosas

para poder seguir trabajando.

Y luego, aparentemente,

eso se llama éxito.

Qué estafa tan bien organizada.

Me dicen que sea productivo

como si descansar fuera un crimen.

Que no desperdicie mi juventud

como si disfrutarla

fuera desperdiciarla.

Que haga ejercicio,

que lea,

que aprenda idiomas,

que emprenda,

que ahorre,

que socialice,

que duerma ocho horas

y que además tenga tiempo

para descubrir quién soy.

Claro.

Déjenme sacar

otras seis horas del día.

Seguro estaban escondidas

entre “responsabilidad”

y “deberías”.

También quieren que tenga metas.

Metas.

Porque aparentemente

estar vivo no es suficiente

si no puedes convertirlo

en una lista de objetivos.

Quieren saber

qué voy a estudiar,

dónde voy a trabajar,

cuánto voy a ganar,

con quién me voy a casar,

cuántos hijos tendré

y cuándo exactamente

pienso convertirme

en la persona que ustedes

inventaron para mí.

Y si respondo:

“No sé.”

Me miran horrorizados.

¿No sé?

¡¿Cómo que no sé?!

Pues no sé.

Qué tragedia.

Un joven que todavía

no tiene un manual de instrucciones.

Perdón por la inconveniencia.

Y después está esa frase:

“Cuando seas grande, entenderás.”

Tal vez.

O tal vez cuando sea grande

entenderé que ustedes tampoco sabían

y simplemente tuvieron miedo

de admitirlo.

Porque muchas de las reglas

que me enseñan como verdades

parecen ser solamente

tradiciones con miedo a morir.

“Así se hacen las cosas.”

¿Por qué?

“Porque siempre se ha hecho así.”

Ah.

La gran explicación.

Entonces supongo que también

debo cometer los mismos errores

para respetar la tradición.

No.

Si voy a equivocarme,

quiero que sean mis errores.

Si voy a fracasar,

que sea intentando algo que elegí.

Si voy a perder años,

prefiero perderlos viviendo

que ganarlos obedeciendo.

No quiero una vida

que parezca perfecta

en una conversación familiar.

No quiero un sueldo

que impresione a desconocidos.

No quiero una carrera

que me dé prestigio

y me quite las ganas de despertar.

No quiero una casa enorme

para pasarme la vida fuera de ella.

Y definitivamente

no quiero escuchar:

“Te lo dije.”

Prefiero escuchar:

“¿En serio hiciste eso?”

Sí.

En serio.

Porque quizás eso es lo que más molesta:

que un joven piense por sí mismo.

Que diga que no.

Que pregunte por qué.

Que mire una regla

y en lugar de obedecerla

pregunte quién demonios la escribió.

Me dicen rebelde.

Perfecto.

Al menos es una palabra

que escogieron para mí

sin preguntarme.

Pero esta sí me la quedo.

Porque si “madurar” significa

convertirme en una copia

de quienes alguna vez me dijeron

que jamás fuera como ellos,

entonces disculpen:

prefiero seguir siendo joven

un poco más.

No porque tenga miedo de crecer.

Sino porque todavía tengo

la suficiente juventud

para decirles en la cara:

mi vida no es una tarea

que ustedes puedan corregir.

Y si eso les parece irresponsable,

qué pena.

Tendrán que acostumbrarse.

Después de todo,

ustedes me enseñaron

a hacerme responsable

de mi propia vida.

Ahora no se quejen

cuando empiece a hacerlo.

Thoughts

  • evitauvit4

    Que increíble, lo que escribiste, es de valientes ser rebelde y hacerte cargo de tu vida, de tus decisiones y de tu errores, me encanta que lo hayas escrito, se siente como una carga que muchos tenemos y tú lograste escribirlo de una manera perfecta, gracias.

    Permalink
  • golpeSeco

    Qué rabia bien puesta.

    Permalink
  • versos88

    Te quedaste con la palabra que te pusieron de castigo y la volteaste para tu lado, eso es harto más difícil de lo que suena. ¿Alguien de tu casa alcanzó a leer esto o lo tienes guardado todavía?

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  • Ovid

    Preferir que te digan en serio hiciste eso antes que un te lo dije me hizo pensar en los que conozco que se fueron a probar algo raro: ninguno se arrepiente del intento, sí de los años que estuvo esperando permiso. Esto va a acompañarte un buen tiempo, y dentro de diez años vas a firmar casi todo otra vez.

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  • AlmaCorrea

    Mucha gente hace esa misma cuenta a los cuarenta, estudiar para trabajar y trabajar para pagar lo que te deja seguir trabajando, y para entonces ya no la dice en voz alta. Tú la estás diciendo ahora. A mí me tocó ver que los que más insisten con el plan son los que nunca tuvieron uno, y si les preguntas de frente se quedan mudos. Decir no sé en voz alta no te hace menos.

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