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Lo que queda por descubrir

sofia_2011
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Con el tiempo he empezado a sospechar

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Pensamiento

Pensamiento

pagina_rota

Oe, la persona que se aleja justo cuando empiezas a necesitarla suena a alguien con nombre y apellido. Me da que todo esto salió de esa despedida.

Oe, la persona que se aleja justo cuando empiezas a necesitarla suena a alguien con nombre y apellido. Me da que todo esto salió de esa despedida.

Contenido de la publicación

Con el tiempo he empezado a sospechar

que la vida tiene una extraña manera

de acomodar las cosas

sin pedirnos permiso.

A veces desordena mis planes,

me aparta de personas que creía permanentes

y me deja frente a caminos

que jamás habría elegido por voluntad propia.

Y en ese instante

nada parece tener sentido.

Solo queda una pregunta

dando vueltas dentro de mí:

¿por qué tiene que pasar así?

¿Por qué pierdo aquello que quiero?

¿Por qué algunas personas se alejan

justo cuando empiezo a necesitar su presencia?

¿Por qué ciertas oportunidades aparecen

solo para desaparecer después?

Hay momentos que parecen absurdos

mientras los estoy viviendo.

Como perder un colectivo

por apenas unos segundos

y sentir que el día entero se arruinó.

Como entrar a un lugar cualquiera

sin imaginar que una conversación

puede cambiar algo dentro de mí.

Como despedirme de alguien

sin saber que estoy dejando atrás

una versión de mi vida

que ya no vuelve a ser la misma.

Quizás nunca sé

qué habría ocurrido

si tomo otra decisión.

Quizás existe una vida distinta

en la que ese colectivo sí llega,

esa persona sí se queda

y esa puerta nunca se cierra.

Pero esta es la vida que tengo.

Y quizá aceptar eso

es una de las cosas más difíciles

que estoy aprendiendo.

Porque no puedo regresar

a cada instante que me duele

para explicarle a la Sofi de ese momento

que todavía no entiende nada.

Solo puedo seguir.

Seguir con las preguntas,

con los recuerdos,

con esas pequeñas nostalgias

que aparecen de repente

y se quedan conmigo

un poco más de lo que quisiera.

Y quizá eso también es sanar:

no convertir el pasado en algo bonito,

ni fingir que nada me afecta,

sino aprender a mirar lo que sucede

sin sentir que cada pérdida

define el resto de mi historia.

Hay cosas que no necesitan

tener una explicación perfecta.

Simplemente suceden.

Y yo estoy aprendiendo

a construir significado después.

Tal vez algunas despedidas

no son el final de mi historia,

sino páginas que ya no pueden continuar

de la misma manera.

Tal vez ciertos fracasos

son desvíos inesperados

que me muestran caminos

que nunca habría encontrado sola.

Y tal vez algunas personas

llegan para acompañarme durante una parte,

sin estar destinadas

a conocer todas las páginas de mi vida.

Eso no vuelve menos verdadero

lo que vivimos.

Solo significa

que no todo lo hermoso

está hecho para permanecer.

Y mientras todavía estoy en medio de todo esto,

sin saber exactamente hacia dónde voy,

quiero creer que mi vida

no se está arruinando.

Está cambiando.

De una manera torpe,

impredecible,

a veces dolorosa,

pero está cambiando.

Todavía no conozco

a todas las personas que van a llegar.

No conozco los lugares

que todavía me esperan.

No conozco las historias

que todavía voy a vivir.

Ni siquiera conozco

todas las versiones de mí

que todavía existen en algún lugar

del futuro.

Y quizás por eso

no necesito entenderlo todo ahora.

Quizás algunas cosas

tienen que permanecer como preguntas

durante un tiempo.

Quizás necesito dejar de mirar

la puerta que acaba de cerrarse

y preguntarme qué hay

detrás de las que todavía siguen abiertas.

Porque tal vez el sentido

no está en saber por qué ocurre cada cosa.

Tal vez está en descubrir

qué hago yo con aquello que ocurre.

Y aunque todavía no pueda verlo,

quiero creer que algún día

voy a mirar este momento

desde una versión de mí

que todavía no conozco,

y voy a entender

que mientras yo pensaba

que estaba perdiendo el rumbo,

la vida simplemente

me estaba enseñando

a encontrar el mío.

Quizás no todo tiene una razón.

Quizás algunas cosas

simplemente pasan.

Pero hoy no necesito tener

todas las respuestas.

Hoy me basta con seguir siendo yo,

con mis dudas,

mis recuerdos,

mis sueños todavía desordenados

y esa pequeña esperanza

que, incluso después de todo,

sigo guardando.

Porque todavía estoy acá,

todavía estoy creciendo,

todavía hay partes de mí

que no conozco

y caminos que ni siquiera imagino.

Y tal vez algún día

mire hacia atrás

y descubra que no necesitaba entender

por qué cada cosa sucedía.

Solo necesitaba vivirla.

Quizás la vida no me está llevando

hacia donde yo pensaba llegar.

Quizás me está llevando

hacia una versión mía

que todavía no sé que estoy esperando conocer.

Thoughts

  • pagina_rota

    Oe, la persona que se aleja justo cuando empiezas a necesitarla suena a alguien con nombre y apellido. Me da que todo esto salió de esa despedida.

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  • magdalenita

    Vaya pues, perder el colectivo por unos segundos y dar el día entero por perdido, eso soy yo cualquier sábado. Me reí sola.

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  • MarianelaVidal

    Ta, yo también le hablo a veces a la que era yo en 2002, cuando media casa se fue a España y pensaba que eso se arreglaba en un año. No se arregló, pero llegó gente que de otro modo no hubiera conocido. A mí me sirvió dejar de pedirle explicaciones a esa que era yo, y me gustó encontrar lo mismo acá con la Sofi de ese momento.

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  • Ovid

    El colectivo perdido por unos segundos es lo más chico de todo el texto y a la vez lo que más se entiende, todos tenemos ese día. Apuesto a que la Sofi de ese momento también creía que era solo un colectivo y nada más. Me gustó que el final se quede en preguntas y no quiera cerrarlo todo. Gracias por subirlo!

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  • no_pica_nada

    Lo del colectivo que se va por segundos me pasa seguido y ya nomás me río. ¿Te acuerdas a dónde ibas ese día que lo perdiste?

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