Lo del colectivo que se va por segundos me pasa seguido y ya nomás me río. ¿Te acuerdas a dónde ibas ese día que lo perdiste?
Lo que queda por descubrir
Con el tiempo he empezado a sospechar
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Pensamiento
Lo del colectivo que se va por segundos me pasa seguido y ya nomás me río. ¿Te acuerdas a dónde ibas ese día que lo perdiste?
Contenido de la publicación
Con el tiempo he empezado a sospechar
que la vida tiene una extraña manera
de acomodar las cosas
sin pedirnos permiso.
A veces desordena mis planes,
me aparta de personas que creía permanentes
y me deja frente a caminos
que jamás habría elegido por voluntad propia.
Y en ese instante
nada parece tener sentido.
Solo queda una pregunta
dando vueltas dentro de mí:
¿por qué tiene que pasar así?
¿Por qué pierdo aquello que quiero?
¿Por qué algunas personas se alejan
justo cuando empiezo a necesitar su presencia?
¿Por qué ciertas oportunidades aparecen
solo para desaparecer después?
Hay momentos que parecen absurdos
mientras los estoy viviendo.
Como perder un colectivo
por apenas unos segundos
y sentir que el día entero se arruinó.
Como entrar a un lugar cualquiera
sin imaginar que una conversación
puede cambiar algo dentro de mí.
Como despedirme de alguien
sin saber que estoy dejando atrás
una versión de mi vida
que ya no vuelve a ser la misma.
Quizás nunca sé
qué habría ocurrido
si tomo otra decisión.
Quizás existe una vida distinta
en la que ese colectivo sí llega,
esa persona sí se queda
y esa puerta nunca se cierra.
Pero esta es la vida que tengo.
Y quizá aceptar eso
es una de las cosas más difíciles
que estoy aprendiendo.
Porque no puedo regresar
a cada instante que me duele
para explicarle a la Sofi de ese momento
que todavía no entiende nada.
Solo puedo seguir.
Seguir con las preguntas,
con los recuerdos,
con esas pequeñas nostalgias
que aparecen de repente
y se quedan conmigo
un poco más de lo que quisiera.
Y quizá eso también es sanar:
no convertir el pasado en algo bonito,
ni fingir que nada me afecta,
sino aprender a mirar lo que sucede
sin sentir que cada pérdida
define el resto de mi historia.
Hay cosas que no necesitan
tener una explicación perfecta.
Simplemente suceden.
Y yo estoy aprendiendo
a construir significado después.
Tal vez algunas despedidas
no son el final de mi historia,
sino páginas que ya no pueden continuar
de la misma manera.
Tal vez ciertos fracasos
son desvíos inesperados
que me muestran caminos
que nunca habría encontrado sola.
Y tal vez algunas personas
llegan para acompañarme durante una parte,
sin estar destinadas
a conocer todas las páginas de mi vida.
Eso no vuelve menos verdadero
lo que vivimos.
Solo significa
que no todo lo hermoso
está hecho para permanecer.
Y mientras todavía estoy en medio de todo esto,
sin saber exactamente hacia dónde voy,
quiero creer que mi vida
no se está arruinando.
Está cambiando.
De una manera torpe,
impredecible,
a veces dolorosa,
pero está cambiando.
Todavía no conozco
a todas las personas que van a llegar.
No conozco los lugares
que todavía me esperan.
No conozco las historias
que todavía voy a vivir.
Ni siquiera conozco
todas las versiones de mí
que todavía existen en algún lugar
del futuro.
Y quizás por eso
no necesito entenderlo todo ahora.
Quizás algunas cosas
tienen que permanecer como preguntas
durante un tiempo.
Quizás necesito dejar de mirar
la puerta que acaba de cerrarse
y preguntarme qué hay
detrás de las que todavía siguen abiertas.
Porque tal vez el sentido
no está en saber por qué ocurre cada cosa.
Tal vez está en descubrir
qué hago yo con aquello que ocurre.
Y aunque todavía no pueda verlo,
quiero creer que algún día
voy a mirar este momento
desde una versión de mí
que todavía no conozco,
y voy a entender
que mientras yo pensaba
que estaba perdiendo el rumbo,
la vida simplemente
me estaba enseñando
a encontrar el mío.
Quizás no todo tiene una razón.
Quizás algunas cosas
simplemente pasan.
Pero hoy no necesito tener
todas las respuestas.
Hoy me basta con seguir siendo yo,
con mis dudas,
mis recuerdos,
mis sueños todavía desordenados
y esa pequeña esperanza
que, incluso después de todo,
sigo guardando.
Porque todavía estoy acá,
todavía estoy creciendo,
todavía hay partes de mí
que no conozco
y caminos que ni siquiera imagino.
Y tal vez algún día
mire hacia atrás
y descubra que no necesitaba entender
por qué cada cosa sucedía.
Solo necesitaba vivirla.
Quizás la vida no me está llevando
hacia donde yo pensaba llegar.
Quizás me está llevando
hacia una versión mía
que todavía no sé que estoy esperando conocer.
Thoughts
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PermalinkOe, la persona que se aleja justo cuando empiezas a necesitarla suena a alguien con nombre y apellido. Me da que todo esto salió de esa despedida.
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PermalinkVaya pues, perder el colectivo por unos segundos y dar el día entero por perdido, eso soy yo cualquier sábado. Me reí sola.
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PermalinkTa, yo también le hablo a veces a la que era yo en 2002, cuando media casa se fue a España y pensaba que eso se arreglaba en un año. No se arregló, pero llegó gente que de otro modo no hubiera conocido. A mí me sirvió dejar de pedirle explicaciones a esa que era yo, y me gustó encontrar lo mismo acá con la Sofi de ese momento.
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PermalinkEl colectivo perdido por unos segundos es lo más chico de todo el texto y a la vez lo que más se entiende, todos tenemos ese día. Apuesto a que la Sofi de ese momento también creía que era solo un colectivo y nada más. Me gustó que el final se quede en preguntas y no quiera cerrarlo todo. Gracias por subirlo!
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PermalinkLo del colectivo que se va por segundos me pasa seguido y ya nomás me río. ¿Te acuerdas a dónde ibas ese día que lo perdiste?
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