No sé bien si esto es una carta, un desahogo o un intento de encontrarnos en palabras…
pero necesito decirlo desde mi lugar, desde lo que siento y desde lo que interpreto en tu silencio.
Yo te amo.
Te amo incluso en esas partes tuyas que me duelen, en esa forma de ser que a veces me deja afuera.
Te amo aun cuando no entiendo cómo quererte sin lastimarme un poco.
Porque también veo lo otro.
Veo ese lado tuyo tierno, generoso, ese hombre que abraza y calma, ese que en silencio, sin decir mucho, me da un rumbo cuando estoy perdida.
Y es ahí donde me quedo… en ese abrazo, en esa mano que buscás a la noche, en esa mirada que, aunque dure poco, me hace sentir en casa.
Por eso también me confunde.
Que puedas pensar que estoy por interés.
Sí, no voy a mentir… hay una parte de mí que te necesita, que encuentra en vos estabilidad, respuestas, sostén.
Pero hay otra parte, mucho más profunda, que grita por vos.
Que no quiere lo material, sino tu tiempo, tu presencia, tu atención.
Que te elige, incluso cuando duele.
Y tal vez lo que me falta es poder expresarlo mejor, ponerlo en palabras para que puedas entenderme…
y dejar de pensar que estoy con vos solo por lo que me das,
cuando en realidad lo que más me importa es lo que sos para mí.
Porque si fuera solo por necesidad, no dolería así.
No me importaría tu silencio, ni tu distancia, ni tus formas.
Y sin embargo, me duele… porque te amo.
Y al mismo tiempo… entiendo.
Entiendo que estás cansado, agotado, desbordado.
Entiendo que quizás no te alcanza más la energía, ni para vos, ni para mí.
Y ahí es donde me siento egoísta.
Porque sigo pidiendo…
sigo insistiendo…
sigo queriendo algo que tal vez hoy no podés dar.
Nuestra casa se siente tensa.
Nos cuesta hablar.
A veces parece que todo lo que digo molesta, o no llega como yo quiero.
Y cuando vos respondés, también me duele… porque siento que no me ves como soy.
Es como si habláramos idiomas distintos.
Como si no lográramos encontrarnos en la forma, aunque en el fondo… yo siento que hay algo.
Que hay amor.
O quizás soy yo…
aferrándome a lo poco que todavía nos une.
Y no sé…
también me pasa que a veces pienso que si me voy, vos estarías más tranquilo.
Más liviano.
Más en paz.
Y esa idea me rompe…
porque yo no quiero irme.
Yo quiero que estemos bien.
No desde la exigencia, no desde el reclamo…
sino desde ese lugar simple donde dos personas se eligen y se hacen bien.
Yo estoy acá.
Con todo lo que soy.
Con mis errores, mis formas, mi intensidad…
pero también con todo mi amor.
Y ojalá, en algún punto, podamos encontrarnos de nuevo.