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Darhuw
Pensamiento

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Ovid

Kai entrando a la habitación de al lado a buscar el lienzo, arriesgándose a que lo echen del hospital por un dibujo que su madre casi no puede ver, me pareció lo más tierno de todo. Apuesto a que Aria y esa pintura van a ser lo que lo devuelva a dibujar.

Kai entrando a la habitación de al lado a buscar el lienzo, arriesgándose a que lo echen del hospital por un dibujo que su madre casi no puede ver, me pareció lo más tierno de todo. Apuesto a que Aria y esa pintura van a ser lo que lo devuelva a dibujar. Qué bueno que hayas llegado a Seavien, @Darhuw!

Contenido de la publicación

"¿Puedes volver mañana?"

Esas palabras aún estaban en su cabeza cuando despertó la mañana siguiente. La brisa era liviana y fresca, y los primeros rayos de sol entraban por su ventana en búsqueda que se despertara. La habitación estaba desordenada tal como la dejó la anterior noche, y en ese desorden buscó su celular. La sensación de ayer no pasaba aún así que simplemente se hundió en su cama y mirando al techo pensó.

Aún recordaba aquel día donde cambió toda su vida. Aquellas 8 de la mañana él sábado donde el chico salió a comprar a la tienda más cercana por encargo de su mamá para preparar el desayuno matutino juntos y sorprender a su papá que salía de una noche muy larga, sin embargo mientras regresaba a su hogar su padre le llamó, él no contesto en ese momento por prisa a llegar rápido a su casa y no arruinar la sorpresa. Empezó a hervir el agua, cortó el pan, puso azúcar en cada taza y la mesa quedo lista para recibir a todos.

Pero el teléfono no dejaba de sonar, así que antes de abrir la puerta de su hogar para ir a esperar a su madre se quedó con las llaves colgando entre sus dedos, la noticia llego algo tarde pero llegó y ÉL hubiera preferido nunca haberse enterado. En un instante su alegría cambio por palidez, sus manos no podía estar más frías y menos su corazón dejar de acelerar con cada segundo que pasaba. La noticia fue que madre en su camino de regreso sufrió un accidente automovilístico, ella y muchos más quedaron atrapados en la imprudencia de un carro que estaba a excesiva velocidad y chocó con el bus donde ella viajaba. No dudó ni un momento en pedirle a su padre que lo llevara urgente donde su madre estaba apenas llego, conducieron al hospital y al primer doctor que salió a la sala de espera le preguntaron desesperadamente como estaba, la noticias no mejoraron el panorama.

—Sufrió un choque frontal a alta velocidad donde su esternón se fracturó e hizo una pequeña laceración en el pulmón.

No entendía, no quería entender, en serio quisiera que fuera una mala película, una pesadilla o incluso una broma pesadísima pero sus pensamientos no podían silenciar la verdad. A eso sentenció el doctor:

—Lo grave fue la lesión incompleta de la médula espinal, por estos momentos se decidió sedar profundamente a la paciente para poder estabilizarla y realizar los exámenes de su estado correspondientes.

En ese entonces él no podía creerlo, que vuelta al otro lado de la moneda tan repentina

Fueron largas semanas, no podía ir a su colegio, no podía comer tranquilo, no podía ni siquiera pensar en que podía hacer para despejar su mente. En su cabeza solo pasaron minutos desde la última vez que se despidió de su madre la noche anterior, el miraba su techo qué se deformaba con cada momento, sentía mareos e impotencia de que no podía parar esas lágrimas ni ser lo suficientemente fuerte para soportar aquello. Y mientras más se acercaba el invierno más su corazón se sentía a falta de calor, su padre trabajaba a doble turno para pagar el tratamiento de su esposa y cuidar a su hijo, tuvieron que vender, empeñar y alquilar muchas cosas e incluso pedir a sus mismos familiares su apoyo, Él quería ayudar pero desde entonces crear se volvió más difícil y debido a su ausencia por tanto tiempo no tenía ninguna forma de retomar rápido su pequeño trabajo. El único rayo de luz en la habitación venía del retiro exitoso de la máquina respiratoria y la autonomía de su madre para poder articular algunas palabras después de 4 meses del accidente, a pesar de eso Él no quería escuchar ni una palabra por temor a una recaída. Después de todo aún tenía 16 años.

—Eres... -pronunció de golpe

—Mamá... -de la preocupación hizo una señal para qué dejara de hablar al instante de escuchar su voz- descansa por favor.

—Mi gran… Artista - y paró para seguir descansando en su cama hospitalaria

De ese mensaje tan corto le nació mostrarle uno de sus últimos dibujos que hizo antes de que el hospital fuera su segunda casa sabiendo que ella no podría ver detalladamente que su hijo había dejado de hacerlo hace un tiempo pero con la esperanza de que eso podría animarla por lo menos un poco, así que fue, aún con algo de melancolía a traer esos trazos algo manchados con sus lágrimas.

Eran las 12 cuando llegó de nuevo al hospital y el ajetreo de emergencias era mayor que nunca así que se apresuró a llegar pronto, la tercera planta aún más que nunca estaba llena de pacientes y paso entre ellos sin mucho problema, fue sencillo hasta que se tropezó con uno de los varios cables que conectaba con una habitación, casi se cae pero su reacción fue más rápida y pudo llegar sin mucho problema.

—Bo...nito - era la única palabra que aceptaba y quería escuchar de su madre.

—Te recuperarás mamá y luego iremos juntos de nuevo. - a esto ella dio una débil pero sincera sonrisa - Y aquí tengo una pintura que de seguro te va a gustar.

Y busco en su abrigo el pequeño lienzo que dejó listo para el gran final pero no estaba, no podía tener tan mala suerte y ahí recordó que en el único momento donde posiblemente se descuidó fue cuando se cayó antes, así que fue al lugar. No había nada, pero el no iba a dejar que desapareciera así sin más así que solo se le ocurrió un lugar: la habitación más cercana. Era arriesgarse a que lo botarán del hospital pero por su madre Él podía hacerlo todo.

Así que espero que el personal se separara a sus descansos, abrió la puerta y parecía un cuarto vacío, muchos equipos funcionando al otro lado de la habitación y en medio una cortina que no dejaba ver más que siluetas detrás de ella. Sus ojos no tenían la intención de ver mucho más a la habitación y buscaban el lienzo, camino lentamente un poco más hasta estar al lado de la cortina. Examinó una última antes de volver y para su suerte estaba allí y sin razón aparente estaba en la mesa de la habitación. “Victoria” o eso hubiera dicho si no lo hubieran detenido...

—¿Es mi tratamiento? - era la voz de una chica

—¿Eh? - susurró y por suerte ella no lo escuchó

—Me dijeron que... - se notaba algo de sobresalto y sorpresa en su voz - por ahora ya no lo necesitaba.

No sabía que hacer, si respondía estaría e problemas y si no lo hacía, sería mucho peor. Pero Él ya estaba ahí y solo iba a entrar y salir sin ningún otro inconveniente más.

—Discúlpame ese lienzo que esta en tu mesa es mío, no se si podría entrar y… - antes de poder levantar la cortina fue cortado.

—¡No puedes entrar! - gritó la chica, en su voz se sentía miedo, pero agregó con otro tono - Discúlpame pero tu pintura se quedará conmigo, es imposible que pueda dártela.

—No puedo concedértelo porque, no puedes adueñarte de algo así sin más especialmente cuando es especial para alguien.

Y aunque sus palabras eran claras, su intención dudaba, por la condición en la que estaba no quería hacer que la paciente se sintiera mal, después de todo no sabía si su condición era igual o peor que la de su madre.

—Es una pintura muy bonita.

Lo cordial sería decir gracias pero en esos momentos sus palabras no llegaban a su mente, lo repentino del momento se hizo notar en el largo silencio que lo siguió.

—...

—Discúlpame por ese comentario, - lo dijo con una voz muy segura de si misma - pero no podía dejarlo pasar.

—Gracias... - le recorría una sensación de haber visto antes esas palabras y al ver a la joven en ese estado accedió a su pedido - esta bien, por esta ocasión te la podrás quedar pero en algún momento me la tendrás que devolver.

—¡Lo prometo!

Y aunque no pudiera ver su rostro del otro lado de la habitación se podía escuchar el sonido de felicidad de la chica, al parecer no había recibido accidentalmente un regalo desde hace mucho tiempo.

—¡Gracias! Ah y no puedo recibir esto sin conocernos, soy Aria mucho gusto. Y perdón de nuevo.

—No te preocupes, y mi nombre es Kai, el gusto es mío. -y torpemente añadió - Que no te detengas nunca de soñar y crear.

Tras esto hubo uno pausa donde Él pensó que dijo algo inapropiado e incómodo para una primera vez conociendo a alguien sin poder verla directamente, y el mismo silencio empezó a desaparecer ya que el hospital volvió a movilizarse.

—Fue un gusto conocerte, ojalá tantas un buen día.

Al parecer esas palabras hicieron que la chica saliera de su trance.

—No te vayas tan pronto por favor.

—Discúlpame pero mi madre esta sola

—Oh - por alguna razón su voz dejó un poco de decepción a la vista - te puedo pedir algo, se que nos conocemos hace demasiado poco pero...

A esto se oían pasos acercarse así que listo para salir Él se acercó a la puerta y antes cerrar la habitación salir escuchó.

—¿Puedes volver mañana?

#nuevo

Thoughts

  • Fefo

    Dieciséis años, el papá en doble turno y él ahí solo. Yo apuesto a que Aria ya conocía sus dibujos de antes.

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  • Ovid

    Kai entrando a la habitación de al lado a buscar el lienzo, arriesgándose a que lo echen del hospital por un dibujo que su madre casi no puede ver, me pareció lo más tierno de todo. Apuesto a que Aria y esa pintura van a ser lo que lo devuelva a dibujar. Qué bueno que hayas llegado a Seavien, @Darhuw!

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  • RodrigoLezama

    Uf, la llamada perdida.

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"¿Puedes volver mañana?"

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