Ser libre, ser libre de mí, irme a dormir sabiendo que mañana no me sentiré en prisión aunque no salga de mi habitación, el corazón llenito, el aliento de mi alma calientito, y los pies abrigados.
Miró a Dios cada noche, con ojos de súplicas para que me ayude a salir de aquí, sé que no pertenezco.
Un día a la vez, un movimiento liguero como el viento, un abrazo de mami y ya está.
Volar sería sencillo si solo fuéramos huesos, pero la carne que llevamos es lo que nos protege de fracturarnos, pero podemos volar con otros medios, libertad.
Quisiera sentirme libre mientras veo pasar al amor de mi vida agarrado de la mano del amor de su vida, e irme a dormir no deseándo ya no despertar.
Me parece etéreo el camino hacia la libertad, porque siempre, siempre es libertinaje, y eso me asusta, porque no quiero volver a perderme, son vicios, falsa dopamina, como los besos de ese muchacho que solo te quería desnudar.
El rocío de las flores al amanecer, y el maullido de los gatos con hambre, son como puertas a la aurora que te ofrece el sentirte libre, libre de tus pensamientos vanidosos.
Ser libre nada más, mirarte al espejo y sonreír, libertad, lo anhelo, la anhelo como los cerdos a las sobras, ser libre y ya está.
Solo sentir que te pertenece y que la mereces, o que te mereces, ser libre como un prófugo en prisión, o libre como una paloma viviendo en la torre de una catedral.