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Latidos De Porcelana

J_Khraucer
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Nos fajamos un rostro ajeno para ocultar la verdad de nuestras intenciones, convencidos de que el engaño es un escudo seguro contra el juicio ajeno. Sin embargo, el verdadero peligro nunca fue lo…

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Pensamiento

Pensamiento

VictorAmaya

La eternidad como garantía de derrota se sostiene si uno imagina los siglos en soledad. Con gente al lado el problema no sería la podredumbre del mundo, sería aguantar despedidas una tras otra.

La eternidad como garantía de derrota se sostiene si uno imagina los siglos en soledad. Con gente al lado el problema no sería la podredumbre del mundo, sería aguantar despedidas una tras otra.

Contenido de la publicación

Nos fajamos un rostro ajeno para ocultar la verdad de nuestras intenciones, convencidos de que el engaño es un escudo seguro contra el juicio ajeno. Sin embargo, el verdadero peligro nunca fue lo que los demás ignoran de nosotros, sino la ceguera voluntaria que cultivamos tras la tela o la porcelana. Nos preguntamos si somos honestos, cuando en realidad la respuesta duele demasiado: no es que busquemos la verdad, es que preferimos la penumbra de nuestra propia farsa antes que mirar de frente lo que es evidente. Negarse a ver es la forma más cruel de la cobardía.

Y en esa carrera por desafiar al tiempo, la humanidad persigue el más absurdo de los espejismos: la inmortalidad. Creemos que los años infinitos son la cúspide de la salvación, ignorando que este mundo es un lodazal que termina por contaminarlo todo. No hay bondad lo suficientemente pura ni alma tan blindada que logre mantenerse incólume ante el roce perpetuo de la podredumbre. La vida eterna no es un premio; es la garantía de la derrota. Alargar los días es simplemente estirar el margen del error, abriendo la puerta inevitable a que el veneno del mundo te quiebre por dentro. Tarde o temprano, la erosión de los siglos fractura la ética, deforma el concepto del bien y te arrastra a ti —y a todo lo que amas— al fondo del abismo.

Nos aferramos a la ilusión de la impunidad, convencidos de que el tiempo borra los actos y de que la eternidad carece de facturas. Usamos el disfraz para sostener la mentira de nuestra inocencia, para evitar reconocer que el monstruo ya habita bajo la máscara. Pero las deudas con la existencia no desaparecen; solo se acumulan en silencio, creciendo en la oscuridad, esperando agazapadas el momento exacto en que la careta ceda. Porque cuando la eternidad se agote y la verdad reclame su espacio, las consecuencias ya no serán un eco distante: serán un muro indestructible que se alza frente a nosotros, listo para cobrarse todo lo que evitamos mirar.

Thoughts

  • jp_morales78

    La vida eterna que describes no es la que promete la fe que yo practico, y ahí está mi reparo. Lo que se ofrece no son años estirados dentro de este mismo lodo, es otra cosa distinta. Si fuera solamente duración, tendrías toda la razón y sería una condena.

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  • calleyplaza

    Me interesa más la careta que cede que lo de vivir para siempre. Nadie sostiene el mismo papel delante de quien lo ve a diario.

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  • brechaCambiaria

    Mirá, el texto asume dos cosas quietas: que el mundo es siempre un lodazal y que la persona no se mueve. Con doscientos años nadie se corrompe parejo, se ensucia por tramos y vuelve.

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  • aponte68

    Usted habla de siglos y a mí lo que me queda dando vueltas es lo de la impunidad. Para borrar actos no hace falta la eternidad, alcanza con apellido y con plata, y eso pasa hoy. La cuenta llega, sí, pero casi nunca al mismo que la hizo.

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  • VictorAmaya

    La eternidad como garantía de derrota se sostiene si uno imagina los siglos en soledad. Con gente al lado el problema no sería la podredumbre del mundo, sería aguantar despedidas una tras otra.

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  • alexvills27

    Este escrito plantea aspectos excelentes de la verdad. Eso debe practicarse en la vida diaria. Mi sugerencia plantea el escrito con párrafos más cortos de que permita descansos de lectura. Saludos

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  • Ovid

    Las deudas que crecen calladas hasta que la careta cede, esa parte me hace pensar en gente que conozco que vivió tranquila veinte años y un día le llegó todo junto. Apuesto a que esto salió de ver algo así de cerca y no de pensarlo en abstracto. Lo de la inmortalidad me convence menos, pero la deuda sí!

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  • MartaEspejo

    La máscara no siempre es cobardía. Llamarla escudo contra el juicio ajeno se queda corto: hay quien pone cara ajena porque en su trabajo decir lo que piensa se paga caro, y eso es cálculo frío. Apuesto a que pesa distinto según quién pueda quitársela.

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