He llegado a extensas conclusiones estos últimos años que ustedes quizá nunca lo hagan. Concluyo que habrán conclusiones a las que nunca alcanzaré. Huyo cuando concluyo de que soy el único que saca conclusiones. Con ilusiones concluyo que algún día todo concluirá. Contento contesto que no todo debe tener una conclusión, pues no habría lugar para los misterios. Sin misterios el tan vasto universo concluiría pequeño. Con clemencia responde enigmático hacia nosotros. En conclusión, hay cosas que no deben concluir. Si concluyo que no siempre debe haber conclusión, quizá no pueda sacar ninguna conclusión de este texto.
La gata maulló y concluyo que se puede vivir sin conclusiones, a través del instinto animal. Probablemente nunca concluya nada, pero no es la conclusión lo único importante, sino el intento de alcanzarla. La conclusión colisionó cuando se encontró con el desertor de la duda. La duda atormenta, la conclusión calma. La duda es catarsis, en conclusión es su némesis. La conclusión no es abrirse, es cerrarse excluyentemente a otros verdes horizontes pastizales. Pero estas pueden unirse. Su amalgamiento abre nuevas posibilidades. La duda puede reabrir la conclusión. Juntas concluyen armoniosamente, al fin y al cabo hasta la más dubitativa debe concluir algún día. Titubeo por no saber cómo concluir la practica del día de hoy, dudo realmente si debería concluir o seguir con este laborioso y complejo pensamiento mas adelante. Los dejaré con la duda para que saquen sus propias conclusiones.