Veo a lo lejos una sombra que me llama,
su voz se pierde entre la niebla y la calma.
Susurra mi nombre en la fría oscuridad,
como un recuerdo de otra eternidad.
Entre sus manos lleva un destino oculto,
un secreto escrito en silencio profundo.
Y mientras la noche comienza a caer,
observo cómo todo deja de arder.
Mis ojos contemplan el vacío final,
mientras las sombras me vuelven a abrazar.
No hay luz que regrese, no hay voz que responda...
solo el eco perdido de una noche sin forma
Y con una gran arma me destroza la garganta y yo solo veo como todo se apaga la vida se detiene y ya nada es igual hasta aqui llego mi historia y no siento nada de paz.