Y en la mañana del día de la batalla,
el cielo no lloró, relucía hasta más no poder,
porque 3 soles se alzaron sobre todo,
sobre el mundo y sobre Mortimer.
Ellos no hablaban, no escuchaban,
solo veían y hacían.
Entonces Eduardo pronunció:
"He aquí, lo perfecto, lo sagrado y lo divino...y hoy salieron para ser testigos de mi victoria a toda gloria"
Los soles coronaron la cabeza de Eduardo con puro brillo
y sus enemigos se doblegaron y postraron ante él.
Y dijo Eduardo:"
Los soles coronaron mi cabeza
Los soles coronaron mi batalla
Los soles coronaron mis soldados
y aquel que intente algo contra mí se las verá con los soles
y no tendrá más nada que decir"