Toda mi vida traté de serle fiel a mis principos a rajatabla, que fueran mi escudo, mi lanza y corcel ante la vida y todo lo que viniera después. Pero ya hace años que me siento una hipócrita, o mejor dicho, incoherente conmigo misma. Intentar no sentirme desdibujada en mi propia habitación se vuelve una tarea ardua y casi utópica.
"Decí las cosas de frente" otra forma, más elegante de dejarte en claro algo: la vida no es para tibios ¿Y cómo evito sentirme así, si no puedo abrirme con los que tengo más cerca? ¿Cómo me doy a entender que no me debo pedir permiso para vivir y ser? Si siento que tengo una daga en el cuello que yo misma me puse porque creo que el resto me lo hará tarde o temprano, cuando sepan quién soy.
Tibieza, cobardía o pasión y entrega: blanco o negro es eso y nada más... ¿El detrás de escena quién lo mira? Las noches de insomnio pensando, algunas tardes casi desperdiciadas, las charlas espesas con mis mejores amigos quienes me dieron muchísimas certezas y nuevas dudas también. Nadie vio ni va a ver eso.
A veces la vida sola te va diciendo que tomarte tu tiempo no es un pecado capital como pensabas: no todo tiene que ser ya... pero... no tenés todo el tiempo del mundo, algún día vamos a morir y lo único que va importar es si vivimos como quisimos, siendo felices o al menos teniendo hermosos momentos que atesorar. Y creo que por ahí va la cuestión,ya que para cambiar algo, sea lo que sea, hay que tener las fuerzas para hacerlo (independientemente de si lo lográs o no), el tema es el tiempo que hacer eso ocupa. Los procesos más transformadores son aquellos que duelen y toman tiempo. Entonces una sola cosa queda por ver ¿Qué vas a hacer con ese tiempo? ¿Rearmarte como alguien más pleno o te sentirás ahogado en tus lamentos? Sin importar la respuesta creo en esto: hasta de lo peor se sale y nada es para siempre ni permanente en esta vida.
Por favor creamos un poco más en nosotros porque vale la pena que vivamos como somos, sin pedir perdón ni permiso, tomando el tiempo que nos haga falta.