No todo escritor la tiene,
pero todo aquel que la lleva
es porque alguna vez ha escrito.
Hablo de esa mancha,
de esa marca que en el dedo queda
al empuñar la pluma,
al plasmar el sentir,
al darle rienda suelta al alma.
Corazón de papel
que late con tinta,
capaz de cambiar el mundo
con unas cuantas palabras escritas.
Crear universos en un cuaderno,
cambiar pensamientos desde una pared.
Todo aquel que escribe
es porque en este mundo vive.
Esa mancha en el dedo,
testigo silencioso de tu esfuerzo;
esa mancha de tinta
que te recuerda
que tu corazón palpita.
NAV.