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La Charla con la Figura de la Esfera y la Guadaña

Alguien
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Todo seguía igual… la rutina de Román era la de siempre, levantarse, ir a la escuela, reír un rato, volver a casa, comer, hacer tarea, cometer un error necio y diferente como todos los días… no…

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Pensamiento

Pensamiento

TintaYMadrugada

Me frené en la parte donde ella le dice que si quisiera darle falsas esperanzas le habría dicho que ya iba a pasar. Nunca la había visto escrita así. Y la esfera: en las estampas ella carga el mundo en esa mano, así que ofrecérsela es devolverle el mundo

Me frené en la parte donde ella le dice que si quisiera darle falsas esperanzas le habría dicho que ya iba a pasar. Nunca la había visto escrita así. Y la esfera: en las estampas ella carga el mundo en esa mano, así que ofrecérsela es devolverle el mundo entero. Por algo esa es la que él alcanza a tocar.

Contenido de la publicación

Todo seguía igual… la rutina de Román era la de siempre, levantarse, ir a la escuela, reír un rato, volver a casa, comer, hacer tarea, cometer un error necio y diferente como todos los días… no sabía él porque pero era siempre lo mismo, no importara que… un ida como cualquier otro, decidió irse, sus padres no estaban en casa y ya era tarde, se puso ropa oscura, agarro sus teléfono y su navaja favorita, subió y bajo por la parte de un balcón de una casa en venta. Camino por barrios oscuros evitando cámaras, comió algo por última vez y camino sin rumbo por varias horas buscando algo de esperanza… no la encontró, silencio su teléfono y lo arrojo por ahí, camino por las viejas vías mirando las estrellas, mientras la noche ocultaba su figura. Poco a poco se fue sumergiendo en el monte silencioso por su presencia, poco a poco las luces citadinas se hicieron pequeñas y tenues mientras se sumergía más y más hasta solo escuchar sus pies crujiendo sobre la hierba, luego de caminar por horas y horas llego a una hectárea desolada con un fino rio atravesándola.

Siguió caminando hasta toparse con un pequeño santuario antiguo de una especie de santo, no sabía cuál era, solo vio que el santuario era oscuro y tenía una pequeña vela encima, tenía una figura de un cadáver encapuchado con una guadaña y una especie de esfera en la mano. La contemplo un momento y decidió seguir marchando, pero al dar el segundo paso Román tropieza y cae el suelo dándole sin querer un manotazo a la única vela que estaba allí, apagándola, se levantó tambaleándose y agarro la vela del suelo, intento prenderla haciendo chispas como en las películas, claramente no pudo, dejo la vela en su lugar y se acercó al rio, tomo una piedra desgastada por el agua y la dejo en el santuario a la par de la vela. Se alejó lo suficiente y camino a la par del rio, se sentó en una piedra y saco la navaja de su bolsillo y empezó a trazar una línea en su muñeca cuando sin darse cuenta su pie había pisado un hormiguero, se exalto de golpe y la navaja salió volando de su mano cayendo en la hierba, fue a levantarlo cuando se percató que la vela del santuario… estaba prendida, miro rápidamente de un lado al otro buscando señales de vida, no las había, volvió a la pierda y siguió trazando la línea en su muñeca con la navaja, termino de hacer una línea y paso el filo de la navaja por su lengua sintiendo el raro gusto de su sangre mezclado con lo metálico e insípido de la navaja. De repente, Román empezó a sentir un olor extraño… era un aroma a flores y cera de velas, también sintió que el aire se ponía frio, con su sangrante mano llevo  de manera temblorosa a su otra muñeca la navaja, apenas la pudo rozarla cuando algo punzante toco su hombro, Román quedo petrificado y algo mareado por el fuerte aroma a flores y velas.

-Estas lejos de casa- dijo la voz, era una suave, profunda y femenina, Román seguía petrificado hasta que pudo reaccionar y se dio la vuelta lentamente revelando que la voz venia de una especie de Parca, pero esta era diferente, la Parca levanto una especie de esfera con la cadavérica mano que estaba posada en el hombro de Román.

-Deberías irte, no es lugar para niños como tú-  dijo la parca – Sí…  si ya me iba – dijo Román aun shokeado mientras se levantaba de la pierda mientras se levantaba de la piedra aun con la navaja en su mano, empezó a correr intentando no parecer despavorido, corrió por lo menos cinco minutos aun sintiendo la mirada de esa especie de Parca aunque ya haya desaparecido, dejo de correr y se frenó en seco miro la navaja y luego su mano ensangrentada por su muñeca. Con una mirada resentida y ojos vidriosos se dio la vuelta y empezó a caminar por donde había venido pero desviándose a la derecha para no toparse con el santuario de esa Parca, y esta misma, camino varios metros hasta detenerse en una zona con poca hierba junto a un árbol caído, Román miro la luna, la cual con su tenue brillo lo alumbraba, suspiro profundamente y dirigió la navaja a su otra muñeca. Ese olor… el aroma a flore y velas lo volvió a invadir, apretó firme su navaja con su mano pero antes de que pudiera levantarse la figura cadavérica apareció delante de Román – Te dije que fueras, niño- dijo la especie de Parca con un tono suave pero amenazante- si vienes por mí, déjame terminar primero- dijo Román con voz temblorosa pero decidida – No, no soy ese, yo soy Santa Muerte- dijo la figura mientras sostenía firme su guadaña y una esfera – nunca había escuchado de ti- dijo Román con un tono fingidamente interesado mientras otra vez dirigía la navaja a su muñeca sana – No hagas eso, seguro tienes personas esperándote y a gentes que le importas- dijo la santas con su habitual tono suave pero sin suplicar- si de verdad importara no estaría aquí ¿no?- dijo Román molesto – solo son excusas, deben ser tus hormonas controlándote- dijo la Santa - ¿ hormonas? ¡Ha!- dijo Román sin gracia alguna –si fuesen hormonas… -¿No crees que estaría divirtiéndome, riendo y pasando un buen rato en vez de estar aquí? Dijo Román mientras evitaba mirar a la Santa Muerte a los ojos – Pero a veces solo se necesita de todo para pensar bien… y creo que todavía no lo has hecho, piensa las cosas bien, debes tener algo por delante… alguna meta, deseo o sueño- dijo la Santa con tono firme – no… eso es lo más irónico… mi meta es este momento, mi deseo es callar la voz que me dice que acepte que soy inútil y me rinda… y… y mi sueño es que no hubiera terminado así… pero tengo que aceptarlo, tenían razón… ni siquiera sirvo para hablar… solo quiero que se callen, que dejen de humillarme y criticarme tanto, aunque todo sea cierto… solo quiero… bueno solo quería un día normal… pero se ve que por tanto callarme no se pudo, lo sé, es mi culpa y es lo único que acepto, odio mirarme al espejo, siento que solo hay un parasito arruinándome la vida… por eso esto… es lo mejor para todos… o simplemente por mi egoísmo y quedar como la víctima de un monstruo que yo mismo cree – dijo Román mientras secaba rápidamente las lágrimas de sus ojos – pues te diré algo, aún queda esperanza, siempre queda algo, vuelve e intenta otra vez, veras que algo cambia, intenta resolverlo con ayuda, no estés solo en este momento, es una tortura más dolorosa que no sentir nada- dijo la Santa aun con coz firme y profunda – es que por eso mismo seguí… ¿ Y qué crees? No me funciono, confiar, para mí es un lujo que no puedo permitirme – dijo Román en forma de débil protesta – No pido que confíes, pido que sueltes peso de tus hombros, que alguien te ayude a cargarlos, suelta… y veras que algo en ti cambia, busca tu propio refugio, tu lugar seguro – dijo la Santa con un tono más profundo , haciendo una especie de eco – No sé si necesite eso, cuando intento no me sale, vuelvo a intentar y sale peor, tal vez vivir esta vida no fue mi destino, tal vez la próxima – dijo Román de forma desganada – Cada vida vale, pero si quieres no voy a detenerte, ven conmigo o dale una oportunidad más a tu vida , solo una…es tu decisión – dijo la Santa con tono decidido  mientras le acercaba la guadaña y la esfera – Toca cualquiera y tu petición será concedida, recuerda… tu vida es una y solo una – dijo la Santa.

- Es que no se… honestamente tengo miedo, pero no quiero volver, ya fue suficiente para mí-  dijo Román con la voz ligeramente quebrada - ¿Suficiente? En eso estas mal… nunca es suficiente, pero eso no significa que vuelvas y sigas como siempre… piénsalo… nada es perfecto y eso no significa que tu debas serlo, aun tienes vida por delante – dijo la Santa mirando a Román con sus cuencas vacías de su rostro Es que… no se qué hacer, me siento mal y no puedo hacer nada al respecto – dijo Román ya con la voz quebrada – Tu gozo no está en un pozo… entiende que tienes que luchar por lo tuyo… aunque duela siempre habrá brillo al final del camino – dijo la Santa - ¿y c-como hago eso? – dijo Román conteniendo lagrimas – Soltándote, que te escuche, que te escuchen, que oigan tu opinión sobre la suya… no te guardes todo, eso es lo que hace mal – dijo la Santa con tono comprensivo y profundo - ¿ Y… y funciona? ¿O solo quieres darme falsas esperanzas? – dijo Román recuperando su voz normal – Si quisiera darte falsas esperanzas te hubiera dicho que estarías bien, que ya pasaría, que ya te vas a mejorar… tranquilo, yo te digo la verdad de la realidad.. pero no todo es malo…¿ Sabes?  Lo peor de la soledad y tristeza es aceptarla, sentir que ese vacío en el pecho se amarga y duele… pero hay cosas que valen la pena. ¿Lo harías por  ti? – dijo la Santa extendiendo un poco más la esfera pero sin mover la guadaña, Román lo pensó por varios minutos mirando las estrellas y el horizonte – Está bien… gracias por… bueno por esto dijo Román tocando con la yema de sus dedos temblorosos la esfera – deberías agradecerte a ti mismo… si no hubieras venido aquí justamente, esto no se hubiera hecho realidad- dijo la Santa antes de desaparecer. Román camino hasta la orilla del rio, donde se quedó dormido mirando la luna, despertó al día siguiente cuando el sol ya empezaba a doler en su rostro, se mojó la cara en el rio, se levantó y empezó a caminar a paso lento pero sin detenerse, apreciando el horizonte, donde seguro la Santa Muerte lo mira desde el monte.          

Thoughts

  • GasparLeon

    Permítame comentarle que lo de caminar por las viejas vías me trajo un recuerdo. Por donde yo crecí había un tramo abandonado y los muchachos lo usábamos justo para eso, para irse lejos sin tener que decidir el camino. Usted puso al chico ahí y quedó tal cual era.

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  • LauraLetras

    La piedra del río se me quedó pegada. Apaga la vela sin querer, no consigue prenderla, y antes de seguir deja una piedra ahí al lado, como quien pide perdón sin decir nada. Un chico que va justo a eso y todavía se toma el trabajo de dejar algo a cambio. Para mí ahí ya está dicho lo que él no podía decir en voz alta.

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  • TintaYMadrugada

    Me frené en la parte donde ella le dice que si quisiera darle falsas esperanzas le habría dicho que ya iba a pasar. Nunca la había visto escrita así. Y la esfera: en las estampas ella carga el mundo en esa mano, así que ofrecérsela es devolverle el mundo entero. Por algo esa es la que él alcanza a tocar.

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  • Ovid

    La vela se vuelve a prender mientras él mira a un lado y a otro buscando a alguien, y no hay nadie. Me quedé pensando en ese orden, que el aviso llegue antes que la aparición y él todavía no sepa leerlo. Y que la Santa no le prometa que todo va a estar bien, solo que suelte peso. Gracias por dejar esto acá!

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