IX
El destructor del sueño viviente ya escucha a todas sus criaturas; desde el confín de sus principios y sus fines; se vislumbra a sí mismo en el espejo de las aguas como si leyera a sí mismo las emociones que en él se han despertado; conforme nosotros y tan sólo nosotros lo vemos cambiado; pero nada más ha cambiado. Perdura el temor por igual; de parte de sus hermanos; los tres que más allá de los eones de pilares de la creación. Esos que se elevan de modo crudo. Quién haya recitado; entre murmurantes abismos; que su salida sería la perdición de todo lo conocido y desconocido; estuvo equivocado. Esa ave; esa creación de creaciones desde la más acérrima nacarada suerte; será la de muchos y el ánimo de pocos; que Para Siempre; el mayor cuento de hadas será conocido como El cuento de un Amor que pactó en las estrellas; a ser libre; a estar; a vivir entre nuevas oportunidades. Esas que serían reconocidas con el pasar de los eones desde un nuevo amanecer y atardecer entre temores de cascadas nevadas y estelas supremas; esas en las que el Escribano escribe y reescribe el sonido de sus propias acciones e intenciones más allá de todo. Lo vivido y no tan vivido; emblemático reconocido.
En este Theneder; se otorga el fin y el principio de una nueva historia para todo el universo de surrealismo y oníricos cimientos. Ese de anhelos y sonrojados ponientes de coronados recovecos.