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La soledad también puede ser una elección

seavienbyyeni
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La soledad es el precio que pagas por no aceptar cualquier cosa disfrazada de amor.

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La soledad es el precio que pagas por no aceptar cualquier cosa disfrazada de amor.

Y aunque algunas noches pueda sentirse pesada, prefiero esa soledad antes que estar acompañado y sentirme completamente solo.

Porque aprendí que no todo lo que parece cariño es amor.

A veces son palabras bonitas sin hechos.

A veces son promesas que nunca se cumplen.

A veces es alguien que te busca solamente cuando le conviene, que te da atención cuando tiene ganas y que desaparece cuando tú necesitas un poco de la misma presencia que siempre estás dispuesto a ofrecer.

Y durante mucho tiempo podemos convencernos de que eso es suficiente.

Porque tenemos miedo de quedarnos solos.

Miedo de empezar de nuevo.

Miedo de dejar ir a alguien que, aunque no nos haga completamente felices, al menos está ahí.

Pero llega un momento en el que entiendes que tener a alguien no siempre significa sentirte acompañado.

Y que aceptar migajas solamente para no estar solo también tiene un precio.

Por eso, si algún día tengo que elegir entre una compañía que me hace sentir menos y una soledad que me permite estar en paz, elegiré mi tranquilidad.

No quiero un amor que tenga que perseguir.

No quiero palabras que contradigan las acciones.

No quiero tener que preguntarme constantemente si soy importante para alguien.

Quiero algo que se sienta tranquilo.

Algo que no me haga dudar de mi lugar.

Y si todavía no llega, puedo esperar.

Porque estar solo por un tiempo no significa estar destinado a estar solo para siempre.

A veces la soledad no es un castigo.

Es el espacio que necesitas para aprender a no aceptar cualquier cosa solamente porque tienes miedo de no tener nada.

Así que sí, quizá estar solo sea el precio.

Pero también puede ser la recompensa de haber elegido no conformarte con un amor que nunca estuvo dispuesto a darte lo que merecías.