Aquí estás nuevamente, sentado junto a mi cama. Me acaricias el rostro y se despierta mi alma.
Mis ojos abiertos, rojos. Mi decepción al ver el reloj y darme cuenta que otra vez llegaste a buscarme a tu tiempo.
Te acuerdas de mi demasiado pronto! Pienso. Si solo ante ayer estuvimos charlando y riendo.
Me miras sonriendo como si yo supiese tus intenciones. Pero no, aún no te comprendo y por más que te conozco, no nos hemos hecho amigos.
Tu mano tibia acaricia mi rostro, pareces amable y en cierta forma me generas paz pero también destrozas mís ganas.
Noches de calma pero cansada de recibirte, de despertar y tenerte de nuevo junto a mi cama.
Procuro no luchar. Relajar, respirar, meditar, no tocar el celular, rituales para descansar pero te has encaprichado conmigo y ya me eres familiar.
Quisiera que ya no volvieras, hablar de ti en tiempo pasado, pero aquí estás y entonces te digo insomnio: haciendo las paces? Me quedo contigo pero no seas tan duro conmigo.
Comprendo que soy buena compañía y que me extrañas si te marchas pero, podrías distanciar tu llegada? Una vez al mes cuando mucho, así mi cuerpo descansa.
No te enfades, no te estoy pidiendo que ya nunca regreses pero creo que ya es demasiado mi amigo. Dame un respiro y descansa conmigo ❤️