Por años, perseguí sin querer, una respuesta
no sabía si era amor o admiración
un capricho de mi infancia,
en flores y sueños cubierta
o simplemente algo sin definición.
Días y noches transcurrieron,
veranos e inviernos también,
pero aquella incógnita seguía ardiendo en mí.
con brasas tan vivas
como aquella primera vez que yo te vi.
La niña de ojos cual dos soles
parecía volverse estrella
brillante y lejana
la observaba callado
intentando comprender su luz.
mientras yo, en ilusiones alado
insistía en acercarme,
buscábate caelum
pero cuánto más creía conocerla,
más lejos parecía estar.
Tal vez fue por lo poco
que conocía de ella,
no sabía qué hacer
para acercarme.
Te conocía alumna
amiga entre recreos,
estudiante en clase
pero detrás de ellas,
todavía no conocía
a ese alguien.
Y cuanto más intentaba dar con ello,
más consciente era de todo
el universo que
aún faltaba por conocer.
Felizmente, gracias a los trabajos
me pude acercar,
pero algo faltaba.
Solo la conocía en el colegio:
compañera y estudiante,
algo superficial.
Fue entonces que
En mi afán de conocerte
Llené de significado
todo lo que desconocía
La imaginé más de lo que la conocí
Cada virtud,
en mis pensamientos crecía
Cada palabra,
en mi cabeza eco tenía
Y todo aquello que no sabía,
mi imaginación lo revestía
cada juego,
video,
risa cualquiera
se quedaban conmigo
al finalizar el día.
Ellos vuelven a mí,
en momentos de silencio,
ocupan mis pensamientos,
aún mucho después de haber ocurrido.
Fue así, como sin darme cuenta,
aquella niña de ojos cual dos soles
se convirtió en una constelación,
brillante, distante
propiedad del caelum,
un infinito,
que yo mismo creé.
De: Paco Zurdo