¿Qué se sentirá ser valioso para alguien?
Que me miren y sonrían,
que mi compañía sea apreciada,
que mi presencia no sea una carga.
Pero ¿qué soy yo?
¿Una molestia?
¿O simplemente nada?
¿Qué haré?
Yo quise ser alguien,
alguien a quien pudieras mirar,
alguien cuyas palabras importaran.
Pero mis palabras fueron olvidadas
y mi presencia, ignorada.
Siempre hay algo mejor que yo,
nunca soy suficiente para algo.
Siempre soy el bueno para nada,
el que intenta y fracasa,
el que entrega sus esfuerzos en vano.
Aunque diera mi vida,
mi sangre,
mi espíritu,
no sería suficiente para ustedes.
Solo soy algo que apareció,
algo que estuvo ahí
sin que nadie preguntara por qué.
¿Alguna vez me amaron?
Yo recuerdo cuándo dejé de amarlos.
Recuerdo aquel día:
caminé como siempre,
pero lloré al darme cuenta
de lo que yo era para ustedes.
Una molestia,
cuando nunca molesté.
Un nadie,
cuando siempre fui el que no se iba.
Mis lágrimas se secaron.
Mi corazón también.
Mi alma se quebró
y mis pensamientos cambiaron.
Y acá estoy yo,
simplemente,
un niño roto,
mirando al vacío,
preguntándome todavía:
¿Qué se sentirá
ser amado sin tener que rogarlo?