no trato de ser el malo del cuento
pero siempre suelo ser el antagonista
rompiendo las leyes que se dicta la mente.
llegando a oscurecer los ojos
tapando la vista en la trampa de las lenguas falsas
absorbiendo el rojizo que habita en mis venas.
saboreando el orgullo que me he creado por ser
el indiferente .
cada historia inventada
alimenta al muerto hambriento
que dicen llevar dentro de mí.