Al leer esa palabra la relacionamos generalmente a una situación amorosa, una duda mejor expresado, ojala lo fuera.
Decir adiós a un ser querido puede dejarte realmente descolocada/o, mi situación familiar es compleja pero hace un tiempo conviví con mi tia materna que no llego a sus 42, solía ser amorosa y muy cambiante, con un humor acido no sabia si al levantarme iba a estar todo bien o todo mal. Hace dos meses que se fue de la vida y me encuentro completamente pensativa este tiempo, en guerra con mis pensamientos y sentimientos; esta persona no me trato amablemente y me celaba en muchos sentidos, aun teniendo muchos años de diferencia, sus actitudes parecían de una quinceañera sin ofenderlas, pero llego a ser demasiado inmadura, pretendía que de mi salga un poco de empatía hacia su situación y ella no era capaz de tratarme bien.
Nadie se merece cosas malas, menos ella, estos meses la extrañe; la llore y le pedí perdón, fue tarde para ella pero en vida nunca nos dignamos a hablar las cosas, cada una tenia su ego y orgullo demasiados altos, tanto que ella se fue y nunca le dije las cosas que quise. Nunca le dije que prefería vivir con ella aunque nos peleemos a estar sola, donde sea que estés, te voy a amar siempre y cada vez que te recuerde voy a pensar que estas en la paz que tanto buscabas.
A lo largo de la vida nos llegas adversidades que tenemos que enfrentar, dejar ir, perdonar, olvidar, recordar, todas son cosas que duelen cuando te toca despedir a alguien; nadie sabe como manejar el duelo menos yo. Cada una de las etapas de mi duelo las pude reconocer pero me hace pensar en las personas que no las pueden soportar, que todo o duele demasiado o deja de doler de golpe o simplemente ignoran todos esos sentimientos guardándolos en una caja de pandora, tan ingenuamente creyendo que así desaparece.
Nada nos gustaría más que duelar a una persona sea más fácil, asique fue realmente un adiós o todo este proceso de recaída; llanto, alegría y enojo tiene un propósito…