Si te consuela saberlo,
aún te amo, ya no te busco
en los lugares donde no estás.
Y te encuentro en el silencio.
Si quieres honestidad,
he dejado de amarte,
ya no espero tus mensajes,
ni tus palabras de aliento.
Lo entendí cuando dijiste:
«Necesito que me ames de otra forma».
Si te sirve de consuelo,
te amaré en el paso del tiempo
y, sin importar dónde estés,
el dos de septiembre
siempre te encontraré.
Ahora lo sé...
Porque vemos con claridad
lo que ya no está.