Ricardo me dio más miedo que Victoria, y eso que toca horrible. Primero el discurso del amor al arte, Olivia se siente inspirada, y recién ahí sale el contrato con el 90% de las canciones y todas las regalías, como si fuera un trámite. A mí me vendieron un seguro así una vez: lo lindo adelante, la letra chica al final, y firmé sin leer. Olivia por lo menos lo leyó y lo rompió, que es harto más de lo que hice yo.
Feliz y Aterrada
La ciudad se cubrió de carteles mayormente ignorados “hola, busco formar una banda. Necesito un cantante, un guitarrista, un saxofonista y un violinista. Verme el sábado en el aula 3 de la escuela…
En series
In groups
Pensamiento
Ricardo me dio más miedo que Victoria, y eso que toca horrible. Primero el discurso del amor al arte, Olivia se siente inspirada, y recién ahí sale el contrato con el 90% de las canciones y todas las regalías, como si fuera un trámite. A mí me vendieron u
Contenido de la publicación
La ciudad se cubrió de carteles mayormente ignorados “hola, busco formar una banda. Necesito un cantante, un guitarrista, un saxofonista y un violinista. Verme el sábado en el aula 3 de la escuela Luna, el que tiene la caldera, de 17:00 a 20:00 horas, besos. Olivia Rehegua Sall Solis :3”.
Olivia fue al salón en cuestión con una libreta con diseño de cocos y sandías, ropa formal azul y el moño Verde Lima en el cabello que contrastaba con el morado de sus ojos. Ella estaba mayormente feliz, con una gran sonrisa, porque Piolina le dijo que ella iba a estar con ella constantemente en las entrevistas.
Lo primero que hizo al llegar fue encender la luz a pesar de que aun no se ocultaría el sol, siempre se sintió observada en las sombras. Pero su sonrisa desapareció cuando al leer aquella nota.
“Discúlpame Oli tuve una emergencia y no voy a poder acompañarte pero se que son una persona con mucha determinación y se que no me necesitas para esto
Pioli :{“
Olivia se desplomó en la silla, su pie golpeteaba el suelo con fuerza y velocidad. Sostuvo la nota en su mano y la releía, “Determinación” Piolina decía que ella era determinada, Olivia no lo creía ni sentía.
Eran las 17:00 hs en punto cuando Olivia se sobresalto al ver una señora con un rostro similar a un corazón que se tropezó con la puerta.
—Hola, disculpa… Vengo por el puesto de vocalista.
—Si… —Olivia trago saliva y cerró los ojos por un instante infinito, sujetó su mono verde para tomar fuerzas —Tome asiento.
La sonrisa mantenía una sonrisa cálida que llenaba a Olivia con una mezcla de seguridad y celos.
—¿Cómo se llama? Y… ¿Porque eligió venir aquí? —Preguntó Olivia casi gritando.
—Soy Destiny Mug butterfly, canto desde los dos añitos cuando puedo. Ahora canto en la plaza, es una historia gracioso, pero lo mejor fue cuando tú cartelito choco volando con mi cara en plena función. Lo leí en voz alta y mi público me animó a venir.
—enserio…? …Creo que ya la he visto… disculpe si no… la recuerdo. —Olivia se rasco la cabeza con su lápiz, tratando de no mirar ni a la puerta, ni a la ventana ni directamente a Destiny, como si sus ojos no tuvieran ningún foco. —¿Podes cantarme algo?
Al oírla cantar Olivia se sintió poca cosa ¿Una letra suya entraba en una voz tan hermosa? Tampoco podía negar rechazarla ¿quién era ella para negar algo hermoso? Olivia mantuvo su mirada en el anotador.
—Deje su número en esta hoja junto a su nombre e instrumentos.
—Ho, magnífico cariño. ¿Y soy la primera? Me gusta llegar temprano a estas cosas —Destiny estaba realmente emocionada por la idea
—Gracias por venir, fue un placer.
—Awww… Mi vida, también fue un placer conocerte. —Destiny se fue tarareando y Olivia se desinfló al verla irse, aunque aún podía sentir la presión constante de ser observada, y aún sola, se quedó.
Unos 30 minutos después no había ido nadie y Olivia tenía sentimientos encontrados, triste, pero aliviada, el fracaso no era su culpa. Pero al otro lado de la puerta había una chica poco mayor a Olivia, una desconocida con inseguridades que se manifestaban como voces en su cabeza “una Rockstar acapara la atención, yo soy una Rockstar”.
De una patada innecesaria, la desconocida abrió la puerta. Olivia se sintió amenazada y sintió un grito agudo gestarse en su garganta que contuvo por pura vergüenza. La mujer presumía un elegante vestido azul arrugado que llegaba al piso, mientras ocultaba sus ojos con lentes de sol.
—Yo soy Victoria PELIGRO. —se para sobre la silla y se sienta en el respaldo mientras afirmaba con arrogancia— es mi apellido, literalmente soy la señorita PELIGRO con mayúsculas, entiendo porque estás deseando tenerme en tu banda.
Olivia temblaba y contradecía sus pensamientos cada vez que trataba de comprender sus actitudes. Pero solo le pidió a la señorita PELIGRO que se sentara correctamente en la silla.
Pero la cabeza de Victoria y su motivación la mantuvieron quieta “una Rockstar es misteriosa y peligrosa, YO soy una Rockstar”
—Mira, tu no me dices lo que voy a hacer —Reclamo la señorita Peligro— tu solo tuviste una idea, no eres nada para la banda, alguien más debería tomar el control, alguien como yo. —se asoma para tocar y jalar un poco el moño Verde Lima de Olivia en su cabello— los que me conocen dicen que sucumbo a mis pensamientos intrusivos, pero solo son patrañas de gente que no es auténtica como yo. Yo soy la verdadera Rockstar, escritora, experta en todo y tú no eres necesaria.
Olivia cerro los ojos, pensando en su familia adoptiva, en Trinidad, en la música, los lugares seguros que siempre la acogieron y se dejó llevar por una pregunta que surgió en su cabeza “¿Que haría Trinidad?”
Olivia abrió los ojos con una mirada que trataba de ser amenazante y sujeto con firmeza la muñeca de Victoria para sacarla de su cabello.
—por favor, no está aceptada. Vallase. —Era una frase simple, pero firme.
Victoria estaba a punto de negarse, pero recordó “una Rockstar no se quedaría dónde no la admiran, YO soy una Rockstar” entonces Victoria se paró, se bajó de la silla y se fue sin decir ni una palabra, dejando a Olivia tranquila, pero confusa ¿era tan fácil? Era la pregunta que la confundía ahora, ni siquiera hubo conflicto.
15 minutos espero. Olivia triste, con la cabeza apoyada en la mesa, esperando que venga alguien más, hasta ahora solo tenía una vocalista, y si se fuera en ese momento, perdería su tiempo.
Un hombre de ropa tan holgada y colorida como para parecer una pelota de playa, hecha con retazos de tela superpuestos.
—Buenos días, soy Poket Ocud Tad ¿Es aquí donde se realiza la audición? —Olivia preocupada se enderezó y afirmó, indicando que se sentara. El hombre se sentó en la silla como una persona normal y Olivia en ese instante fantaseaba con una persona normal. Ella se presentó tratando de ser formal.
—¿Cómo… ¿Cómo se llama lo que llevas puesto? —Olivia preguntó sin querer realmente, solo salieron las palabras de su boca.
—Yo lo llamo bolsillero —explicó el hombre— es un traje especial para tener tantos bolsillos como sea posible. Así siempre estoy preparado para emergencias. Pero vengo aquí por recomendación de mi psicólogo… dice que necesito superarlo
Olivia quiso pensar en que diría Trinidad, pero se dió cuenta que ella lo confrontaba para que se pusiera ropa cómoda y no algo tan ridículo, quizá un hombre así sería otro de sus amoríos que terminaban cuando ella se daba cuenta que el sujeto no comprendía la teoría de la relatividad. Olivia suspiro para llenar un espacio de silencio.
—Bueno, necesito saber que es lo que tocaras. —Olivia cruzaba los dedos, no quería otro cantante. Pero Poket sacó un saxofón de su ropa y se puso a tocar al estilo de un jaguar llorando. Olivia no había oído nada similar antes a pesar de ser una apasionada de la música y aunque le gustaba también le asustaba pensar que era demasiado innovador. Sin embargo lo imaginaba junto a la voz de Destiny y era un gran concierto, y cuando recordó que sus propias canciones sonarían en ese concierto se le calentó el corazón.
Olivia le sonrió, anotó su nombre y le pidió su número de teléfono, ahora los dos compartían una sonrisa que reflejaba un sueño cumplido con la que Poket se despidió de la habitación, no sin antes sacar un vaso térmico de su bolsillo y dejarlo en la mesa de Olivia, contenía un refrescante licuado de coco con sandía que Mario ofreció como símbolo de paz.
Olivia se sintió feliz, era un hombre muy agradable aunque sea tan raro. Y cuando era feliz olvidaba que las puerta y la oscuridad la miraban.
Olivia tomó el licuado despacio durante 33 minutos para que no se acabe, ella había decidido irse cuando lo terminara.
De repente un hombre corpulento entró por la puerta agitado. —Sor Jordan Bolt Ali ¿Victoria PELIGRO estuvo aquí?.
Olivia no se asustó y le dijo que era una loca mujer que le quiso robar la banda, aunque sintió que el hombre se le era familiar
—¿¡dónde fue!? Dilo sin formalidades —preguntó el hombre muy preocupado.
—no lo sé… cuando se fue no dijo nada, solo salió.
—No puede ser, mil disculpas… —Entonces el hombre se fue rápido de ahí sin explicar mucho, y Olivia dió una leve risita, pensando en todo lo que se perdía Piolina.
Luego de 3 minutos más un hombre trajeado y elegante con un maletín entró por la puerta del salón mientras Olivia tomaba lo último de su licuado fresco.
—Buenas tardes, me llamo Ricardo Enrique Neverre, y vengo porque quiero ser el guitarrista.
—Bien… Quiero escuchar. — Olivia dijo emocionada por un nuevo integrante. Hasta que el hombre tocó su guitarra y Olivia escuchó ruidos similares a vidrios quebrándose y raspando metal oxidado, a Olivia le rechinaban los dientes por escucharlo.
—Lo sé —Dijo Ricardo con un sentimiento de superioridad —¿Cómo un hombre de mi edad, recién ahora decide unirse a un grupo? La verdad, he desperdiciando mi tiempo y talento toda mi vida, por favor no me aplauda demasiado.
Olivia dudo, tenía una verdadera escasez y necesitaba un guitarrista ¿Ricardo podía mejorar? pero aunque lo dudaba asintió con la cabeza involuntariamente para quedar bien, como si realmente fuera el mejor guitarrista que fuese a encontrar, y siguió asintiendo sin decir una palabra.
—genial, ¿Cuánto pagan?. —El hombre dijo al dejar de tocar su Guitarra.
—No… no creo… no sé , muy poco… —Olivia dijo con la leve y oculta esperanza de que el hombre decida no quedarse.
—Amor al arte, magnífico, adoro que el arte crezca, sobre todo cuando una joven aprovecha su momento para vivirlo. —Olivia se sintió realmente inspirada por esa frase, hasta que el hombre le cambió de tono— Solo necesito un seguro de ganancias. —Saca un contrato para darle a Olivia —Es solo una formalidad. —Explicó el hombre con un contrato que lo hacía propietario del 90% de las canciones, ganancias y el 100% de las regalías si querían que fuese parte de la banda. Olivia en ese momento fue intimidada y se asomó a firmar, luego leyó y con horror destrozó el contrato.
—¿Que te sucede? ¿No me quieres en tu banda? No habrá nadie mejor que yo…
—¡¡Tocas asqueroso!! —Olivia se miró al momento y se sintió sucia, pero sabía que era la única manera.
El hombre a oídos sordos le dejó su tarjeta y una copia del contrato, aún
Olivia esperó 40 minutos más, ya chupando los bordes de su nuevo vaso térmico que ya estaba vacío. A esa hora una chica le pregunto por el baño y no mucho mas.
Finalmente se quedó hasta las 8 de la noche… nadie. Nadie mas tocó la puerta, ni la abrió, ni la miro o hablo, Olivia estaba exhausta de mirar la puerta sin que nadie le de una señal y le faltaba un guitarrista. Hizo el recuerdo.
—Solo Destiny est anotada para ser cantante… solo Poket está anotado para la trompeta y solo Luise Nexisto jr se anoto para ser violinista… ¿Quién es Luise Nexisto? No importa, creo que podemos prevenir del guitarrista por ahora.
Olivia se levantó a irse, pero su vaso se le resbaló, y al tratar de frenar su caída, sus manos se mancharon con los residuos en los bordes. Ahora sus manos estaban cubiertas de jugo rosado de sandía y algo de crema coco. Puso cara de asco y sueño, así que se puso a caminar con la cabeza baja al baño.
Se limpio bien las manos y cuando salió, vio un grupo de niños abrigados en el pasillo, con la profesora de cuarto de primaria, Minerva Hunda al frente. Todos sabían que hacía meses que no aparecían, los dieron por muertos y ahora reaparecen por su propia cuenta. Pero se dió cuenta que la profesora hablaba con otra mujer de piel pálida, pelo recogido y cuello largo con un estuche de guitarra.
Olivia tuvo un impulso de ir a hablarle, dió un paso… pero retrocedió, lo pensó y se quiso ir. Lo bueno de las audiciones era que solo gente interesada iría a hablarle, cosa muy diferente era invitar a alguien a su banda personalmente, dando el primer paso. además que podía ser una chica similar a ese Ricardo Enrique. Así que tomó su mochila con cosas, salió y Minerva fue quien la interceptó.
—Oliv, hola ¿Que haces acá, reprobaste matemáticas? —Olivia se mantuvo calmada y trató de mantener la calma con su ex maestra.
—Me prestaron el aula para hacer audiciones para una banda… pero no se compara con que yo pensaba que estabas muerta.
—Nos perdimos en una excursión si, pero desaparecida no siempre significa muerta ¿cierto? Y ninguno murió por suerte. De hecho, me sorprende verte haciendo algo como esto sin Trinidad o Piolina ¿Cómo les va?
—Esta… Trinidad… desapareció su vuelo —Al recordar el incidente su voz se entrecortaba. —Pero Piolina está bien, tuvo un percance puntual hoy.
—Hay no… Oli, qué horrible lo de Trin… lo lamento mucho… —Minerva trato de buscar otro tema… —¿Necesitas guitarrista?
—No… Sí… digo… no tengo a nadie que toque la guitarra.
—¡Frijol! —Minerva gritó con fuerza y la chica pálida con la guitarra se le acercó. —Frijol, ella es Olivia Rehegua Sall Solis. Oliv, ella es Frijol Enta Ego, nos salvó con la música de su guitarra de quedarnos congelados en la nieve, toca excelente.
Olivia le extendió la mano nerviosa, asumiendo que no es tan mala como Ricardo y la ermitaña imitó la acción, solo espera que sea una costumbre común devolver el gesto.
—Guau, así se llamaba la bruja del libro de terror que mi abuelo leía —Olivia se rió muy nerviosa por ese comentario y trato de bromear con eso.
—Bueno, yo también leí ese libro, pero la bruja no era Solis… —la chica parecio un poco incómoda— Sí, es una coincidencia... sabes tocar ¿cierto?
—Sí.
—Digo… toca algo para mi.
Frijol entonces sacó su guitarra y tocó su música que sonaba en tono melancólico mezclado con la soledad del invierno, todos en el pasillo se detuvieron a escuchar incluso ignorando a la maestra reaparecida.
—¿Y para que es la banda? —Pregunto Frijol con curiosidad.
—Es para... Bueno, te juntas con gente a tocar música en conjunto... Cada uno con un instrumento.
—¿Tu que tocas?
—No, no, yo no toco... Solo compongo la letra... Y las notas. Esas cosas...
—¿Puedo ver?
Olivia sintió un escalofrío en la espalda, se sintió pequeña ante alguien que se verdad dominaba su instrumento. —Es... Sorpresa.
—No voy a unirme si no me mostras nada.
Olivia se sintió desesperada y a la vez calmada. Podía solo no mostrar nada y olvidarlo, componer sin guitarra y quisa limitarse a buscar a alguien más. Pero no era lo que realmente quería. En contra de su instinto, Olivia le dió su cuaderno de cocos y sandías en una página específica elegida por ella.
La chica leyo un rato el cuaderno mientras sonreía y lloraba por momentos.
—Es bueno. —Dijo sin explicar mucho más. Devolvió el cuaderno y le sonrió— Demasiado sensible para ser Olivia Rehegua Sall.
—Eres la única que conozco que leyó ese libro. —Olivia tomo el cuaderno y lo guardo en su bolso —necesitaré tu número de teléfono.
—Te paso el mío —Interrumpio Minerva— ella no tiene teléfono y se va a quedar conmigo un tiempo, pero mejor te paso el de mi casa, perdí el mío, que bueno que tengo fijo ¿Cierto? —Asi fue que Minerva anotó su número en el papel y Olivia se fue sin decir más nada, nerviosa y ansiosa por contarle a los Solis y a Piolina como le fue y todo lo que pasó. Aunque estaba tensa, lo que no podía evitar.
Thoughts
-
PermalinkVictoria PELIGRO con mayúsculas es re personaje, capaz vuelve con el grandote atrás y ahí sí se arma lío
-
PermalinkNadie vio a Luise Nexisto y quedó anotado igual. Pasa con los nombres en una hoja, vio.
-
PermalinkRicardo me dio más miedo que Victoria, y eso que toca horrible. Primero el discurso del amor al arte, Olivia se siente inspirada, y recién ahí sale el contrato con el 90% de las canciones y todas las regalías, como si fuera un trámite. A mí me vendieron un seguro así una vez: lo lindo adelante, la letra chica al final, y firmé sin leer. Olivia por lo menos lo leyó y lo rompió, que es harto más de lo que hice yo.
-
PermalinkOlivia prende la luz aunque todavía no se fue el sol, y el cuaderno de cocos y sandías lo entrega abierto en una página que eligió ella. Me suena a alguien que ya sabe que sus letras valen y le da más miedo mostrarlas que quedarse sin banda. Apuesto a que Frijol va a ser la que la empuje a oírlas en voz alta.
-
PermalinkPara los que han seguido todas mis publicaciones ¿Se siente natural este texto? Y para los que solo leyeron este texto y/o poco mas ¿Es disfrutable igualmente?
Related posts
-
SISO CAN | Me desinvento - Prosa
Saltó del globo ocular la náyade en desbandada. Encandilando el cenit del mediodía, apuré la resina, la masa asfáltica del tiempo; trago amargo para no achicharrar el flujo. De pronto ya no danza en…
-
Absurdo
Me siguen, esos que visten traje me siguen. Puede ser absurdo que lo diga, pero la mentira no es mi fuerte. ¿Grito? Mejor callar, estos sacan armas y matan.
-
Capítulo 29: una decisión universal
Mientras Aoi descansaba profundamente en el mundo real, y millones de jugadores llenaban cada rincón de los foros intentando desentrañar cada detalle de la batalla, en un rincón reservado y secreto…
-
Capítulo 30: no los volveré a perder
El aire en la habitación ya no pesaba como el día anterior. Había desaparecido la tensión, el miedo y la desesperación que habían acompañado cada segundo de la batalla. Solo quedaba un silencio…
-
CAPÍTULO 2
Primera respuesta
No sé quién eres. No sé si esta carta fue escrita para mí o si simplemente se extravió en el viento. Pero la encontré. Y para alguien como yo, eso es más que suficiente.
-
Tus ojos
Tus dulces ojos me dieron consuelo.
-
CAPÍTULO 9
¿Eres tú?
Hoy me arme de valor y me acerqué a hablarle. A la chica de las pecas, de los ojos azules y el cabello teñido por el color del fuego.
-
Capítulo 76: Piso 5 (7)
El Kwon que salió de la pared hace girar una de las dagas entre los dedos.