este poema me dejo pensando en lo que quiero y no tengo
y es tan profundo como enterrar una espada en un corazon
¿Y si hacemos de tu habitación una prisión?
este poema me dejo pensando en lo que quiero y no tengo y es tan profundo como enterrar una espada en un corazon
este poema me dejo pensando en lo que quiero y no tengo
y es tan profundo como enterrar una espada en un corazon
¿Y si hacemos de tu habitación una prisión?
Donde la ley sea la autocracia de tus deseos
Hazme dichoso o vuelveme un mendigo
Serás jueza y ejecutor de mi voluntad
Entrega a este hombre la condena de tus piernas
Tú serás el suspiro de cada mañana al partir
Esperaré junto a la puerta tu volver
Hay algo de madrugada en cada línea. Como si lo escribieras cuando toda la ciudad está dormida.
este poema me dejo pensando en lo que quiero y no tengo
y es tan profundo como enterrar una espada en un corazon
A los sesenta años uno aprende que algunas historias no terminan bien y punto.
Siempre me interrumpen en lo mejor. Pero con esto no sé ni qué pasaría después.
¿Escribiste esto para alguien en específico o es que el amor se ve así para todo el mundo?
¿Es ficción total o sacaste esto de ti mismo? Porque se siente más verdadero que un cuento.
Hay algo en este que te sigue despierto después de leer. Después de bajar del bus.
Mi abuela dice que todo poema de amante es tristeza disfrazada. Aquí tienes que estar de acuerdo.
Este poema se me quedó en la cabeza. Tiene ese peso de alguien que ya no sabe si quiere estar dentro o afuera.
Si al menos regresaras a mi sueño,
No lo sobre analices 🕵️♂️✨
Un martes cualquiera aparecés sin avisar y, con esa costumbre tuya de desordenarme la tarde, me decís: «Vení, subite, vamos a ver cómo el río se hace mar», como si me estuvieras invitando a cruzar…
Me dejas en penumbras. Qué egoísta eres al no ver tanta melancolía que me deja tu partida... ¿Qué haré con tanto amor que era para ti? ¿Acaso quieres que se lo dé a mi noche más triste para que se…
Ideales inmortales. Los ideales son pájaros cuando los rechazan los matan de un escopetazo, pero algo más pasa si son nobles, se transforman en mártires que marchan hacia un amanecer que solo ellos…
Frías están tus manos al llegar,
Soy el paso del viento; vos, la calma que lo detiene. Soy el susurro de la lluvia; vos, el primer rayo de sol. Soy el lento caer de la noche; vos, la luz que despierta el día. Tan distintos, tan lejanos... y, aun así, siempre estaré buscándote, aunque el destino insista en separarnos.
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