¿Y si hacemos de tu habitación una prisión?
Donde la ley sea la autocracia de tus deseos
Hazme dichoso o vuelveme un mendigo
Serás jueza y ejecutor de mi voluntad
Entrega a este hombre la condena de tus piernas
Tú serás el suspiro de cada mañana al partir
Esperaré junto a la puerta tu volver