EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL
Capítulo 2: El talento que no desapareció
Después de recorrer los pasillos de Seiryu Academy, Liam continuó caminando junto a la chica que se había ofrecido a ayudarlo.
—Por cierto —dijo ella—, todavía no me presenté.
Liam la miró.
—¿Cómo te llamas?
La chica sonrió.
—Hito Amane.
—hito..
—Sí. Y tú eres Liam Anders Ryuzaki, ¿verdad?
—Sí.
—Entonces, Liam, ven. Te voy a enseñar un poco más de la escuela.
Liam asintió.
Los dos continuaron caminando.
Hito le mostró la biblioteca, los salones de los distintos clubes y algunas de las zonas más importantes de la academia.
—Seiryu es enorme —comentó Liam.
—Lo sé. Cuando llegué por primera vez tambien me perdi no sabia donde estaban los salones.
Liam soltó una pequeña risa.
—Entonces no soy el único.
—Definitivamente no.
Después de recorrer la escuela, Hito decidió mostrarle una parte de los alrededores.
—Hay un lugar cerca de aquí que te puede gustar.
— Liam dice cual lugar.
—Ven y lo verás.
Caminaron durante varios minutos.
Mientras avanzaban, Hito comenzó a contarle cosas sobre la ciudad de tokio y de japon.
—Aquí hay muchos lugares interesantes. También hay varios parques cerca de la escuela.
— eso esta bien.
—Y si te gusta la comida japonesa, conozco algunos lugares muy buenos y muy ricos.
Liam sonrió.
—Eso sí me interesa.
Hito se rio.
—Entonces algún día te los voy a mostrar.
Liam asintió.
Por primera vez desde que había llegado a Japón, parecía un poco más relajado.
Pero entonces...
¡PUM!
Un fuerte golpe interrumpió la conversación.
Liam levantó la cabeza.
A unos metros había una pequeña cancha de fútbol cinco.
Un grupo de estudiantes estaba jugando.
Uno de ellos había pateado el balón con demasiada fuerza.
La pelota salió disparada fuera de la cancha.
—¡Cuidado! —gritó alguien.
Hito giró la cabeza.
La pelota iba directamente hacia ella.
—¡Hito!
Ella apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Pero Liam ya se había movido.
Corrió hacia ella.
En cuestión de segundos se colocó delante de Hito.
La pelota estaba a punto de llegar.
Liam calculó su trayectoria.
Su cuerpo se movió por instinto.
Levantó la pierna.
¡PAM!
Su pie golpeó el balón.
Pero no fue un simple despeje.
Liam le dio un efecto impresionante.
La pelota salió hacia un costado...
y después comenzó a curvarse.
Hito abrió los ojos.
—¿Eh?
El balón pasó por encima de una pequeña parte de la cancha y regresó hacia la portería.
¡FUUUUSH!
La pelota entró directamente en el arco.
¡GOL!
Los estudiantes que estaban jugando quedaron completamente sorprendidos.
Hito miró a Liam.
—¿Tú acabas de hacer eso?
Liam simplemente se quedó mirando la portería.
Por un instante había olvidado todo.
La fuerza.
El ángulo.
El efecto.
Había pateado como lo hacía antes.
Como cuando jugaba con Adam.
Liam bajó lentamente la pierna.
—Fue suerte.
Hito lo miró incrédula.
—¿Suerte?
Pero Liam no respondió.
A unos metros de distancia, tres jugadores del equipo de Seiryu Academy habían visto absolutamente todo.
El capitán estaba acompañado por dos compañeros.
Los tres permanecieron mirando la pelota dentro de la portería.
Uno de ellos habló primero.
—¿Vieron eso?
El segundo jugador asintió lentamente.
—Sí.
El capitán no apartaba la mirada de Liam.
—Esa curva...
El otro jugador sonrió.
—Fue increíble.
—No cualquiera puede hacer un disparo así —dijo el capitán.
Los tres miraron a Liam.
—Entonces... ¿quién es ese chico?
Liam, mientras tanto, recogió su mochila.
Hito todavía estaba sorprendida.
—Liam, espera.
—¿Qué?
—¿Dónde aprendiste a patear así?
Liam guardó las manos en los bolsillos.
—Hace mucho tiempo.
—¿Jugabas fútbol?
Liam se quedó quieto.
Durante unos segundos no dijo nada.
Después respondió:
—Sí.
—¿Y por qué lo dejaste de jugar?
Liam miró hacia otro lado.
—Porque ya no quiero jugar y me aburrio el futbol.
Hito notó que aquella pregunta había cambiado completamente su expresión.
Decidió no insistir.
—Está bien.
Liam agarro su mochila sobre el hombro.
—Gracias por enseñarme la escuela dijo-liam
—¿Ya te vas?
—Sí. Tengo que volver a casa.
—Nos vemos mañana, Liam.
Liam levantó una mano.
—Nos vemos, Hito.
Comenzó a caminar.
Detrás de él, el capitán y los otros dos jugadores seguían observándolo.
—Tenemos que hablar con él —dijo uno.
El capitán asintió.
—Sí.
Pero Liam ya se había alejado.
Mientras caminaba hacia su casa, volvió a mirar su pie.
Recordó el momento en que golpeó el balón.
Había sido automático.
Su cuerpo todavía recordaba cada movimiento.
Liam suspiró.
—Pensé que había dejado todo eso atrás...
Continuó caminando.
Sin saber que, detrás de él, tres jugadores acababan de descubrir algo.
El chico nuevo de Seiryu Academy...
tenía un talento extraordinario.
Y el fútbol estaba comenzando a encontrar nuevamente a Liam.
Continuará...