Quien eres para haberte soñado 🤔
Una noche serena y de belleza infinita, apareció ella. No hizo ningún ruido; simplemente se sentó a mi lado, me miró fijamente y me regaló una sonrisa. En su silencio no había misterio ni distancia, sino una calma tan profunda que no dije una sola palabra por temor a romperla. En un instante, me devolvió la paz que tanto me había faltado antes de su llegada.
—¿Quién eres? —le pregunté, intrigado por la paz que desprendía.
Ella no respondió de inmediato. Sonrió con ternura y, con una voz suave que parecía flotar en el aire, susurró:
—Solo soy tu imaginación. Habito en ti, no soy real.
Se me hizo imposible creerle. ¿Cómo podía ser solo un sueño alguien cuya sola presencia disipaba todas mis tormentas? ¿Cómo podía ser una ilusión si lograba hacerme sentir más pleno que la propia realidad? Decidí no discutir. Si para mantenerla a mi lado debía aceptar su juego y creer que era un fantasma de mi mente, lo haría sin dudar. Después de todo, no era una extraña: era, al fin, la persona con la que había soñado toda mi vida.