En algún momento nos pensaremos al mismo segundo,
algún día pensaremos en el otro
y nos preguntaremos qué será de nuestras vidas.
Capaz el destino vuelva a encontrarnos,
quizás para no volver a cometer
los errores que alguna vez cometimos.
La Luna siempre me observa.
De a ratos me dirige la palabra,
tan solo para preguntarme:
¿Sos feliz?
La miro y no sé qué decirle.
Toda mi felicidad era estar contigo,
disfrutar cada momento a tu lado.
Capaz ni hablábamos,
pero yo disfrutaba igual,
porque sabía que al rato volveríamos a hablar.
El Sol charla con la Luna
y le pregunta si yo estoy bien.
La Luna le dice que no tiene respuesta,
porque todavía no he respondido.
Y no es que no sepa qué responder simplemente no puedo pensar
si estoy bien o no,
si soy feliz o no.
Me gustaría tener respuestas
para todos mis problemas,
pero todavía no las encuentro.
Me gustaría volver a hablar contigo,
pero vos ya no me mirás.
Te observo desde lejos,
vos dándome la espalda,
yo viendo cómo sonreís,
cómo seguís adelante.
Y yo todavía acá,
intentando entender
cómo se sigue cuando alguien
que alguna vez fue tu felicidad
ya no forma parte de tus días.
Quizás algún día
la Luna vuelva a preguntarme si soy feliz.
Y quizás, esta vez,
yo tenga una respuesta.