Milo es el que se siente invisible en las fiestas, el que escribe cartas que no manda, el que ve todo desde afuera.
Lola es La que tiene todo planeado, la que saca las mejores notas, la que tiene novio hace 2 años porque es lo que "se tiene que hacer". La que por fuera parece que no necesita a nadie.
Lian es el mejor amigo de los dos, el que guarda todos los secretos, el que hace chistes cuando el silencio duele, el que nunca está en el medio pero sin él no hay trio.
1. MILO ENAMORADO
Milo está enamorado de Lola desde los 16. Desde la cocina del cumpleaños donde se conocieron.
Fue el cumpleaños de 15 de una prima de Lian. Los tres estaban castigados en la cocina del PH sirviendo panchos porque habían hecho lío. Lola llegó tarde, con el pelo mojado por la lluvia, con una remera grande.
— Che, ¿me dan uno sin mayonesa? Odio la mayonesa — dijo y se rió tapándose la boca.
Milo se quedó mirándola. Desde ese día no pudo dejar de mirarla.
Pero Lola tiene novio. Se llama Bruno. Es más grande, va a la facultad, la pasa a buscar en moto. A Lola no le gusta mucho Bruno, pero está cómoda. Es seguro. Sus papás lo quieren porque "es responsable".
Milo nunca dijo nada. Solo la miraba desde su ventana. La ventana de su pieza daba justo a la ventana de la cocina del PH de Lian. A 4 metros.
Lian sabía todo. Porque Milo le escribía en un cuadernito negro que tenía escondido abajo del colchón.
Una noche Lian lo encontró.
— ¿Qué es eso? — le dijo.
— Nada — dijo Milo y lo cerró rápido.
Lian lo abrió igual. Lian no pedía permiso para cuidar.
Una página decía: _"Hoy Lola se rió conmigo 4 veces. Con Bruno no se ríe así. ¿Ella se da cuenta?"_
Otra decía: _"Hoy no vino. La extrañé 7 horas."_
Lian cerró el cuaderno.
— ¿Hace cuánto? — le preguntó.
— Desde los 16 — contestó Milo, con los ojos rojos —. No le digas nada, porfa. Tiene novio. Y está bien.
— ¿Está bien o está segura? No es lo mismo — le dijo Lian.
Milo no contestó.
— Yo guardo secretos — le dijo Lian —. Yo guardo todo lo tuyo. Quedate tranquilo.
Y lo guardó. Por tres años. Lian fue el cajón donde Milo metía todo lo que no podía decirle a Lola.
2. LA FIESTA DONDE TODO SE ROMPE
A los 19, Lian hace una fiesta grande en el PH. Luces bajas, música vieja, todos bailando pero apoyados contra las paredes, mirando.
Lola va con Bruno. Tiene un vestido negro y los ojos muy maquillados.
Toda la noche Bruno la deja sola. Se va al patio a hablar con otros pibes de la facultad, de política, de motos. Lola se queda en la ventana de la cocina con Milo y Lian, como siempre. Pero esta vez no está feliz. Está con los ojos llenos de lágrimas, aguantando.
Milo se da cuenta enseguida.
— ¿Estás bien? — le susurra.
Lola niega con la cabeza. No.
Lian los mira a los dos. Mira a Bruno afuera, que no la mira ni una vez. Entiende que tiene que hacer algo.
Se acerca a Bruno en el patio.
— Che Bruno, ¿me ayudás a llevar unas cajas al galpón? No las puedo mover solo, pesan una banda.
Bruno pone cara de fiaca pero va. Lian, antes de irse, le hace un gesto a Milo con la mirada: _ahora_.
Cierra la puerta del galpón. Quedan solos en la cocina. Abajo sigue la música. Arriba solo la heladera.
Lola está sentada en la mesada, con las piernas colgando, como a los 16.
— Siento que estoy en una fiesta donde todos me ven pero nadie me mira de verdad — dice de golpe, con la voz rota, mirando al piso.
Milo, que es el rey de sentirse invisible, entiende perfecto. Porque él vivió 3 años mirando desde una ventana.
Se levanta. Cruza los 4 pasos que hay entre su ventana y la cocina. Se para frente a ella. No la toca. Solo la mira.
La mira largo, sin apuro. Le mira el pelo que se está mordiendo, la boca que quiere taparse, los ojos que no le dejan de brillar.
— Yo te miro de verdad — le dice bajito.
Lola levanta la cara. Y por primera vez ve a Milo. No al amigo del PH. No al pibe de la ventana. A Milo.
— Ya sé — susurra ella —. Siempre lo hiciste.
Se besan. Cortito, con miedo, con torpeza, en la cocina, mientras la fiesta sigue abajo. Un beso que no tendría que haber pasado porque ella tiene novio. Le queda gusto a sal.
Lola abre los ojos enormes. Se lleva la mano a la boca.
— No, no, no... perdón. No puedo — dice, y sale corriendo por las escaleras, llorando, empujando a todos.
Milo se queda solo, con la mano todavía en el aire.
3. LA SEPARACIÓN
Al otro día, Lola corta con Bruno. No por el beso. Por todo lo que sintió con ese beso.
Se ven en la plaza.
— No me ves, Bruno — le dice —. Me mirás como si yo fuera tu novia, no como si fuera yo. Y yo necesito que me vean desde la ventana, no desde el escenario.
— Estás flasheando, Lola — le dice él, enojado.
— Capaz sí. Pero así me siento — dice ella.
Bruno se va en la moto. No la vuelve a escribir.
Lola no va a la casa de Milo por una semana entera. Le da vergüenza. Piensa que arruinó el trío. Que Milo está enojado, que Lian la va a odiar por haber besado a su mejor amigo y dejar a su novio la misma noche.
Lian va y viene entre las dos casas. Es el puente. No dice nada de más, solo lleva y trae.
El día 4, toca la puerta de Lola.
— Toma — le dice —. No es una carta de amor. Léelo sola.
Le deja un papel doblado en 4, con la letra desprolija de Milo.
Lola lo abre en su pieza, con el corazón a mil.
Decía:
> _Cosas que vi de vos desde mi ventana:_
> _1. Cuando te reís te tapás la boca._
> _2. Cuando tenés miedo te mordés el pelo._
> _3. Cuando bailás cerrás los ojos._
> _4. Cuando decís que estás bien pero no estás bien, mirás la ventana y no a la persona._
> _5. Hoy no te vi reír. Y me dolió más que todo lo otro._
Lola se larga a llorar en el piso de su pieza. No de culpa. De alivio. De que alguien por fin la había anotado de verdad.
4. LIAN LOS AYUDA A ENAMORARSE DE VERDAD
Lian estaba cansado de ver a sus dos mejores amigos tristes en casas separadas. Entonces arma el plan final.
Le escribe a Milo a las 7 de la tarde: _"Vení al PH a las 8. Tengo que mostrarte algo importante en la ventana de la cocina."_
Y a Lola, a la misma hora: _"Lola, vení al PH a las 8. Tengo que mostrarte algo en la ventana. No faltes, es importante."_
A las 8:02 llegan los dos. Se cruzan en la puerta de la cocina.
— ¿Vos también...? — dice Lola.
— Sí... me dijo Lian — dice Milo.
Están incómodos, con las manos en los bolsillos.
Lian, que estaba adentro esperándolos, sale rápido y cierra la puerta de la cocina por fuera con llave.
— ¡LIAN! ¡Abrí, boludo! — gritan los dos y golpean la puerta.
Lian se sienta en el piso, de espaldas a la puerta.
— No — dice tranquilo —. No abro. Ahora hablen. O mírense. Pero no salen de ahí hasta que se digan la verdad, aunque sea sin palabras. Yo guardo la puerta. Como siempre guardé todo de los tres.
Adentro, silencio. Se escucha la heladera y los autos de afuera.
Milo da el primer paso. Se acerca y le agarra las manos a Lola. Las tiene frías.
— Pensé que no ibas a volver más — le dice, con la voz temblando.
— Pensé que te había arruinado la vida — dice ella —. Y que arruiné lo nuestro, el trío.
— Me arruinaste la vida hace 3 años cuando te reíste tapándote la boca en la cocina — dice Milo, y se ríe nervioso —. Desde ahí no pude mirar a nadie más.
Lola se ríe también. Y se tapa la boca. Y Milo le baja la mano despacito.
— No te tapes — le dice —. Me gusta como te reís.
Ella lo mira con los ojos llenos de lágrimas.
— ¿Puedo? — pregunta Milo, acercándose.
— Sí — dice Lola.
Se besan. Esta vez no cortito. Esta vez largo, tranquilos, sin apuro, sin culpa. Con los ojos cerrados al principio y después abiertos, mirándose mientras se besan, que es la forma más honesta de besarse porque no te podés esconder de nada.
Afuera, Lian escucha. Ya no hay silencio. Escucha risas bajitas. Escucha un "te extrañé" y un "yo también, boluda".
Lian sonríe solo, apoyado contra la puerta. Sabe que funcionó. Sabe que por fin se dijeron todo.
5. FINAL FELIZ DE A TRES
Hoy Lola y Milo son novios. No perfectos. Se pelean, se celan, a veces Milo piensa que Lola lo va a dejar y Lola piensa que Milo se va a aburrir.
Pero se miran y se les pasa. Porque se conocen desde la ventana.
Y Lian sigue siendo el tercero. El que guarda las cartas, el que guarda la puerta, el que guarda los secretos.
Cuando Lola y Milo cumplen meses, Lian es el primero en saludar. Les trae medialunas y les dice "feliz mes, tóxicos".
Cuando Milo tiene miedo, Lian lo agarra en la ventana y le dice:
— Boludo, te mira como vos la mirás a ella desde los 16. Quedate tranquilo. Esa piba te ama.
Cuando Lola tiene miedo, Lian le dice en la cocina:
— El pibe escribió 3 años de vos sin que lo sepas, Lola. Tres años anotando cómo te reís. No se va a aburrir nunca. Vos sos su persona favorita.
En La Cocina ahora hay tres sillas en la ventana. Antes había dos y una en el piso. Ahora hay tres iguales.
Una para el que se sentía invisible.
Una para la que se sentía invisible y ahora no.
Y una para el que siempre vio todo y nunca dijo nada hasta que fue el momento justo.
Y en el vidrio de la ventana, con un marcador negro, Lian escribió una frase para ellos tres, para que nunca se olviden de esa noche:
_"Y en ese momento, juro que éramos infinitos. Los tres."_