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El olvido de su sombra

Gizmo_23

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En aquel instante, Baxter reparó en un pequeño detalle.

La niña no tenía sombra.

Miró el suelo, después las paredes y finalmente el lugar donde deberían haberse proyectado sus pies. La luz mortecina de las lámparas iluminaba su figura con absoluta claridad, pero no había rastro alguno de aquella silueta oscura que, por derecho natural, debía acompañarla.

Baxter permaneció contemplándola unos segundos.

Después suspiró.

Ah, claro. Estoy soñando.

No era una conclusión particularmente brillante, pero sí bastante conveniente.

Quizá Hypnos, el antiguo señor de los sueños, había decidido divertirse a su costa una vez más. No sería la primera ocasión en que las criaturas del sueño alteraban la percepción de los mortales, transformando una noche tranquila en un desfile de absurdos. Y, teniendo en cuenta su suerte, tampoco sería la primera vez que Baxter terminaba involucrado en alguna de aquellas bromas cósmicas.

Maldito Hypnos, pensó.

Sin decir una sola palabra, se encogió de hombros y continuó caminando.

Pasó junto a la niña con la misma indiferencia con la que habría pasado junto a una columna, una puerta mal pintada o cualquier otro elemento insignificante del edificio. No intentó averiguar quién era, por qué carecía de sombra ni qué clase de encantamiento la mantenía allí.

Si aquello era un sueño, tarde o temprano despertaría.

Y si no lo era, probablemente tendría problemas mucho más importantes de los que preocuparse.

Sin embargo, cuando Baxter estaba a punto de doblar la esquina, una voz pequeña rompió el silencio.

—Baxter, no estás soñando.

Sus pasos se detuvieron.

No fue un movimiento brusco ni una reacción exagerada. Simplemente dejó de caminar, como si aquellas palabras hubieran encontrado un lugar preciso en su interior y hubieran decidido quedarse allí.

Durante unos instantes, el pasillo permaneció en silencio.

Baxter no se volvió inmediatamente.

La niña tampoco añadió nada.

Y, aun así, algo había cambiado.

No en las paredes, ni en las lámparas, ni en aquel edificio ruinoso que parecía a punto de desmoronarse. El cambio había ocurrido en un lugar mucho más profundo, en una región de su existencia a la que ni siquiera él sabía cómo llegar.

Baxter sabía que estaba despierto.

Lo había sabido desde el primer momento.

Su razonamiento sobre Hypnos no había sido más que una excusa, una manera sencilla de apartar una anomalía que no deseaba comprender. Pero ahora, al escuchar su nombre pronunciado por aquella desconocida, la explicación se deshacía con la fragilidad de una telaraña bajo la lluvia.

No estaba soñando.

La niña seguía allí.

Y lo conocía.

Baxter giró lentamente la cabeza.

Sus ojos turbios se encontraron con los de ella, y por primera vez desde que había salido de su habitación, la observó de verdad.

La pequeña permanecía inmóvil, con las manos juntas frente a su cuerpo. No parecía amenazante. Tampoco especialmente poderosa. Su aspecto era tan ordinario que resultaba casi absurdo encontrarla en medio de un acontecimiento que comenzaba a adquirir dimensiones inexplicables.

Pero Baxter sintió algo.

Una certeza sin palabras.

Una advertencia que no procedía de su razón, sino de aquel rincón profundo de su ser donde dormían las cosas que jamás había conseguido comprender.

Algo grande había comenzado.

No sabía qué era.

No sabía por qué había comenzado precisamente allí, en aquel pasillo olvidado, ni qué tenía que ver él con todo aquello.

Solo sabía que, de alguna manera, su existencia acababa de cruzar un umbral invisible.

Entonces ocurrió.

La hendidura que atravesaba el centro de su cabeza comenzó a brillar.

Al principio, fue apenas un destello tenue, una línea luminosa que se dibujó entre las grietas de su superficie. Después, la claridad aumentó lentamente, revelando los bordes ásperos de aquella abertura, como si una estrella diminuta hubiera despertado en el interior de una roca.

Baxter levantó una mano y tocó su frente.

La luz se intensificó.

Y la oscuridad respondió.

Las sombras que se acumulaban en las esquinas del corredor comenzaron a desplazarse hacia él. No se movían como lo haría el humo arrastrado por una corriente de aire, sino como criaturas silenciosas que obedecieran una llamada antigua. Se desprendían de las paredes, abandonaban los rincones y se deslizaban por el suelo en finas corrientes negras.

Todas se dirigían hacia la hendidura.

Y esta las devoraba.

La oscuridad desaparecía en su interior sin dejar rastro, absorbida por aquella abertura que parecía no tener fondo. Las lámparas recuperaron su brillo, pero la luz que emitían ya no alcanzaba las zonas donde las sombras habían permanecido.

Era como si algo estuviera alimentándose de la noche.

Baxter retrocedió un paso.

No sentía dolor.

No sentía ira.

Ni siquiera comprendía lo que estaba sucediendo.

Solo podía contemplar cómo aquella grieta, que durante toda su vida había sido una característica desagradable de su apariencia, se transformaba ante sus ojos en algo que no debería existir.

La niña no se movió.

Observaba el resplandor con una expresión extraña, una mezcla de alivio y tristeza que parecía demasiado antigua para su rostro infantil.

—Así que todavía está ahí —murmuró.

Baxter la escuchó.

—¿Qué cosa? —preguntó.

La niña levantó la mirada.

Pero antes de que pudiera responder, la luz de la hendidura alcanzó su máxima intensidad.

Por un instante, el pasillo entero quedó sumergido en un resplandor que no pertenecía a ninguna estrella conocida.

Y, en algún lugar muy lejano, más allá de las ciudades, los reinos y los cielos que los habitantes de aquel universo creían conocer, algo respondió a aquella luz.

Algo que llevaba demasiado tiempo esperando.

Algo que, hasta ese momento, había permanecido en silencio.

Thoughts

  • novelaacuestas

    Aupa. La grieta era lo que todos le miraban con asco, y la niña fue la única que no. Ahora dice con alivio que todavía está ahí, así que sabía lo que había dentro. Me da que lleva tiempo esperando a que se encienda.

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  • Amortes22

    El hechicero, la gema, Baxter y la niña me tienen atrapado a la serie!!! Cómo serán los escenarios siguientes... Me intriga!!!

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  • WeAreSigmarsHeirs

    Baxter le echa la culpa a Hypnos justo antes de que la grieta empiece a comerse las sombras. En Hesíodo, Hypnos es hijo de la Noche, así que la excusa apuntaba sin querer a lo que venía.

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En aquel instante, Baxter reparó en un pequeño detalle.

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