En el principio estuviste y también después, cuando la luz ilumino y cuando el vacío apareció.
Oh querubín precioso que derrochabas color y luz, eras tan perfecto en todos los sentidos, eras tan perfecto en todos los aspectos.
Pero por verte tanto en el reflejo te enamoraste de tu rostro... Y entre tus pies la maleza comenzó a crecer.
Oh querubín mal hecho, por priorizar tu vanidad y ego fuistes arrojado y sepultado bajo tu propia avaricia.
Por tu propia avaricia quisiste lo que no te faltaba.
Por tu propia avaricia dijiste: "Mio será" y por decir "Mio" perdiste el "Nuestro".
Lo tenías todo, y por amor a ti mismo, te quedastes sin nada.