La mayoría de las veces caminamos al lado de otrxs. Es poco usual encontrarse solo caminando por las veredas de una ciudad, salvo que sea un domingo por la mañana. El único dia de semana donde hay espacio entre calles y sonidos. O salvo que sean veredas poco transitadas. Las demás veces, sobre todo en avenidas y calles principales, caminamos al lado de otrxs, pero no a la par. Nuestro caminar es uno entre otros. Contemporaneos urbanos. Nos conforma una diversidad de ritmos y pisadas, que no necesariamente se interpelan. Sin embargo, hay momentos donde la complicidad halla lugar, donde se generan modos de comunicación intuitivos poco comunes, como por ejemplo hoy. Cuando caminamos vos y yo por la misma vereda, a la par. Recuerdo verte de reojo, y sentir tu mirada de regreso. No aceleraste el paso ni lo relentizaste. Yo tampoco. Sabíamos que caminabamos cerca aunque la vereda estuviese despejada. No siempre es necesario conocerse para mantener un ritmo común. Yo hubiese juzgado de lejos que ibamos juntos, y de hecho eso hacíamos, espontáneamente. Caminamos una cuadra, hasta que en la siguiente calle me tocó doblar. Vos seguías. Entonces volví a mirarte, y con una sonrisa sellamos la tibia cercanía de ese momento, antes que cada cual siguiera su suerte.
Qué momentos poco comunes de transitar las calles, ustedes recuerdan?