Estuve viendo una serie coreana (comedia-romance), la cual trataba de un ex-fisicoculturista que después de ganar un premio como "top" decide volver a su ciudad de origen, pero tiene una obsesión por los músculos, el entrenamiento y las comidas altas en proteínas.
La cosa es que a lo largo de los capítulos se van profundizando temas dolorosos y situaciones en la vida de cada uno de los personajes que entrenan en el gimnasio al que va este ex-fisicoculturista, donde es entrenador. Entre todas las historias, tienen un factor común que es el entrenador y cómo el ejercicio y la forma "extraña" de entrenarlos y preocuparse por sus clientes llegan a tener un impacto tan grande en sus vidas personales.
Recuerdo un personaje que era una mujer mayor casada a la cual el esposo le estaba siendo infiel con una colega del trabajo mas joven (cliche), perooo al empezar a entrenar personalizado 1:1 con este entrenador aprende herramientas tras sincerarse con su entrenador de por que pasaba mas en el gimnasio que en su casa y lo dificil que era soltar un matrimonio por la "costumbre" y el "miedo" de estar sola. Para no cansarlo, el entrenador comprende mejor el trasfondo de sus clientes para poder ayudarlos no solo a mejorar su estado físico sino también emocional. (Entrenador: "Si te ves bien, te sientes bien").
Esta serie, entre risas por las tonterías que ocurren en el medio y sus temas profundos, me hizo pensar en lo increíble y lo poco que se habla de cómo un buen entrenador o "Coach" puede impactar tanto en la vida de una persona… Si bien cada persona que entrena tiene una meta distinta, un entrenador tiene mil herramientas para 1 persona pero una sola meta, que su cliente este bien en la medida de lo posible o sea una version mejor a la anterior. Los entrenadores no son magos para arreglar corazones rotos, cuerpos ni mentes....pero son excelentes piezas en el proceso de una persona (No todos, existen excepciones).
Se le quita mérito a "El Coach" pero son piezas fundamentales tanto para un atleta como para una persona que quiera verse o sentirse mejor. En mi caso, puedo decir que mis entrenadores me han enseñado tanto como los deportes a tener disciplina y constancia, hasta a soltar emociones y situaciones que no me corresponden cargar. Un buen entrenador quizá no te pueda ayudar a solucionar tu situación, pero puede brindarte un espacio para conversar, ser escuchado y sentirte acompañado en el despertar de tu proceso.
No todos vamos a topar con buenos entrenadores, pero si llegas a toparte con uno o a ser uno de ellos, tienes que saber que no solo estás cambiando un cuerpo, sino una vida completa o más de una sin saberlo. Gracias por dedicarse a ser los "especialistas del cuerpo, alma y espíritu", cuando empiezas a mejorar 1 cosita mínima, todo lo demás empieza a moverse para que las piezas del rompecabezas tengan sentido o se crea una avalancha de situaciones para crear una versión desde cero mejor que la anterior.