No tengo nada en contra de la IA.
Pero ¿cómo podría explicarle un dolor que empieza en un punto del pecho, se expande por todo el cuerpo y termina llegando a la cabeza convertido en algo que ni siquiera tiene nombre?
¿Cómo le explico que a veces toma la forma de no poder?
De no saber qué me pasa.
De recaer.
De sentir que las fuerzas se fueron sin despedirse.
De creer que todo va a salir mal.
¿Cómo le explico que hay dolores capaces de volver gris hasta el sol?
Que convierten los días en nubes, las horas en peso y el silencio en ruido.
Que tienen una forma tan extraña que, en realidad, ya no tienen ninguna.
No tengo nada en contra de la IA.
Pero ¿cómo hago para explicarle un sentimiento que es completamente inefable y, aun así, insoportablemente real?
¿Cómo le explico que te extraño?
Que nos extraño.
Que extraño la versión de nosotros que existía antes de que el dolor aprendiera nuestros nombres.
¿Cómo hago para describir esta sensación de caminar con una espada atravesándome la espalda, como si cada paso recordara que todavía sigue ahí?
¿Cómo hago para decir que hay mañanas en las que levantarme parece una montaña y noches en las que dormir también duele?
¿Cómo hago para explicarte que ya no sé si el dolor vive en mi pecho o si fui yo quien terminó viviendo dentro de él?
Y, sobre todo…
¿Cómo hago para seguir adelante cuando ya no recuerdo cómo se sentía avanzar sin cargar con todo esto?