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El closet I — Dias del consumo (2)

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El ocaso del día me bañaba los ojos sin poderme dejar mirar bien, estaba sentado en una banca en algún punto de esta nueva ciudad a la que había decidido ir luego de ciertos problemas en el último…

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Pensamiento

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Ovid

Un tipo que estafa chicos en las escuelas y lo único que no puede negarse es una lata de gaseosa fría. Él mismo lo llama algo demasiado humano dentro de él, y para mí ahí está la grieta por donde Jonathan lo va a agarrar. Gracias por traerlo por acá! ¿Pue

Un tipo que estafa chicos en las escuelas y lo único que no puede negarse es una lata de gaseosa fría. Él mismo lo llama algo demasiado humano dentro de él, y para mí ahí está la grieta por donde Jonathan lo va a agarrar. Gracias por traerlo por acá! ¿Puedo seguirte para no perderme la que sigue?

Contenido de la publicación

El ocaso del día me bañaba los ojos sin poderme dejar mirar bien, estaba sentado en una banca en algún punto de esta nueva ciudad a la que había decidido ir luego de ciertos problemas en el último pueblo que habite durante unos meses. podría decirse que los problemas me siguen, o que yo los causó.


Mientras el sol se ponía y el cielo pintado en ocre movía sus nubes, yo me encontraba sentado en una banda al lado de una máquina expendedora, las bebidas gaseosas son una de las pocas debilidades que conservo, no puedo negarme al fervor que siento cuando trago el dulzor y el burbujeo del gas, es algo muy humano, un poco atípico dentro de mi.


me regocije unos minutos en ese pequeño parque suburbano vacío en un domingo por la tarde, creo incluso que pude sacarme un poco de mis problemas por unos minutos, perdí la mirada en las nubes por un intervalo considerable de tiempo, eso, hasta que me di cuenta que alguien me miraba.


Definirlo como mirarme de inmediato es algo un poco egocentrista, ya que esta persona joven estaba mirando a la máquina expendedora a menos de dos metros de mí, esa caja de golosinas líquidas azul que brillaba por el sol de la tarde.


Era un hombre en sus veintes, se veía bastante joven y no se notaba agobiado por las implicancias del mundo laboral a mi parecer, tenía dos cosas muy llamativas, ya que era uno de esos individuos que al verlo pasar por la calle llamaba la atención, robaba miradas a su pasar. la primera cosa llamativa era su vestimenta, iba de negro completo, como si estuviera de luto o cargara una manda de algun tipo, incluso llevaba guantes negros, que brillaban con la luz del sol en brillos blancos, era de cuerina al parecer, juntos a ellos, su vestimenta se complementaba con un chaleco d cuello alto que dejaba poca carne que ver y unos jeans  negros rectos, todos de una tonalidad negra muy oscura, como si fuera ropa recien comprada, era tan oscura que a lo lejos era dificil distinguir cuando empezaba y terminaba una prenda, parecia casi un mono de oscuridad completo.


El segundo objeto de análisis era su pelo, ondulado, cortado en capas hasta su cuello, ¿que podría tener de particular?, pues que era rojo; demasiado.

Era un rojo chillón, no diria que lo hiciera parecer como una peluca de fantasia (pues tenia el pelo bien cuidado), pero era innegable que se veía muy poco natural, casi inhumano, su hermosa melena roja se acomodaba como pieza en el rompecabezas con su tez palida y sus ojos negros penetrantes, oh si, aquel hombre me miraba demasiado, creia que no me daba cuenta, aunque al principio indique que miraba la maquina, era inevitable pensar que su mirada tambien se posaba seguido en mi persona, aunque de manera fugaz.

diría que estaba dándome miradas furtivas, como cazando.


Aquel hombre y yo nos masntuvimos en esa situacion extraña unos minutos, mientras yo me hacia el tonto y bebia la lata de bebida, por el rabillo del ojo lo espiaba a ver si se delataba otra vez, note que ojos comenzaban a ponerse sobre mi mas seguido, era intencial, estaba intentando que em diera cuenta que me estaba observando.


Uno pensaría que este extraño me observaba de esa manera porque estaba al lado de la máquina y a la vez, era lo único en movimiento dentro del parque, no había viento, por lo que los árboles no generaban ningún sonido o movimiento, en cambio yo estaba cada pocos segundo moviendo mi mano y tomando de mi refresco, si, eso significaría que este chico me miraba como un gato mira algo que cuelga y se mueve a los lados, podía mero instinto, podría ser la conclusión perfecta a esta pequeñez

Lo cual no fue así, a mi pesar.


Sin darme cuenta, había perdido el interés en ese evento aleatorio de mi tarde dominical, estaba mirando el cielo, ensoñando algo que la verdad no recuerdo, me quedé embobado viendo como las nubes se mecían de manera lenta en su mundo y avanzaban. Cuando volví a mirar al frente, aquel chico de pelo rojo se aproximaba a mi, caminando con completa normalidad.


Casi me sobresalto, al estar tan perdido en mi propia mente, olvide que aquella persona estaba espiandome de manera morbosa (si es que se pueda definir así),el chico se posó frente a la máquina expendedora y saco un billete para introducirlo en la rejilla de la máquina, para luego apretar los botones de la bebida que deseaba, el maldito deseaba mi misma bebida, cola negra, rebosante de azúcar, malditos números 4 y 5, conformantes del 45.


cuando el sonido de la lata golpeando mató el silencio del parque de golpe, el hombre se dirigió a mi, en todo seco.


-Tu eres quien creo que busco? -interrogó de inmediato, sin esperar volvió a inquirir - creo que si eres tu.

-En primer lugar, creo que primero se saluda, eso es una forma poco respetuosa de empezar una conversación. - dije de manera un poco molesta.

-Disculpame. - el chico se aligero. - tienes razón, vuelvo a hacerlo.

que tipo mas raro.

-Me llamo Joathan, mi apellido no es importante, tengo 25 años, mi trabajo no es importante, soy hombre, mis medidas no son importantes.

Vaya que era raro.

-Interesante, eres una persona peculiar. - respondí a eso con un interés casi nulo. - ¿qué demonios quieres?

-Vaya, incluso cumpliendo lo que normalmente sería una presentación normal luces molesto. 

El chico sacó la lata de la máquina para abrirla, el chisporroteo sonó fuerte cuando la espuma se desbordó.

-¡Ah mierda! -grito Jonathan.

-¿Ahora también haces situaciones graciosas? - sonreí para molestarlo.

-Señor, de verdad debe ser usted a quien busco, eres tan cínico como los adolescentes dicen.

-¿Adolescentes? ¿de qué hablas? señorito Jo-na-than. - dije su nombre de forma que las sílabas se marcaron.

-Señorito es algo desatinado, en cuanto a los adolescentes. - bebió, un sorbo grande. - me refiero a los que has ayudado con sus problemas.

 Asi que sabía de eso.

.-Yo jamás he ayudado a adolescentes, creo que te confundiste de persona.

-ten. - el chico sacó un billete, bueno, dos billetes con una numeración alta, captó de inmediato que no hablaría sin dinero.

-Gracias. - esboce una sonrisa falsa mientras me metía los billetes en mi chaquetón largo. -¿qué quieres entonces?

-Han habido rumores en cada escuela secundaria de este lugar, se dice que hay un tipo que ayuda a los adolescentes en una infinidad de problemas.

-Amorosos, de dinero, académicos, de todo un poco, soy versátil. - admití.

-Pero yo no vine por eso, a mi parecer eres más un estafador.

-¿Estafador? eso es una acusación grave..

Pero en parte era verdad, yo no ayudaba a esos adolescentes en sus problemas, los estafaba con soluciones que eran como tapar la gotera, no arreglarla, si solo la tapas, con el tiempo la gotera crece, y aquel agujero cede, cuando eso sucede, yo ya no estoy, mi trabajo es simple, solo eran soluciones rápidas.

-Sabes a qué me refiero. - sentenció el hombre pelirrojo.

-Sisi, tienes razón, ¡rayos! Mantén el secreto, maldito. - Intenté actuar de manera cómica, me sentí enfermo. -Es verdad, no ayudo a las personas, jamás lo he hecho, solo les vendo la ilusión de ayudarlos, ¿No es lo que acaso hacen la mayoría de consejeros?

¡Y por supuesto que lo hago! el dinero mueve todo, jamás los ayudaría simplemente por ser buena persona o tener un corazón puro , solo lo hacía por subir unos números en mi cuenta bancaria, tener muchos ceros en su billetera alegría a cualquier persona, eso es lo que pienso.

-Se que le vendes solucionarios falsos a los chicos que te piden ayuda y les dan consejos amorosos horribles.

-Que si que si… - respondí molesto. - ¿y que si lo hago? ¿Cual es tu propósito?

-Quiero tu ayuda, si es mucho pedir.


¿Ah?, ¿este hombre quería que lo ayudara?, por unos segundos mi mente quedó confundida, soy un estafador, eso es verdad, me he desempeñado por años como consejero y detective privado a veces, pero solo son tapaderas para mi verdadero trabajo, el de engañar a la gente.


-Tu actuar es bastante inmoral. - enunció el pelirrojo —.  de hecho, tu fama se está tornando mala dentro de las aulas, el alumnado dice que eres un completo farsante.

-Exacto, estaba a poco de irme de esta ciudad, cuando abusas mucho de una zona, hay que moverse a otra para explotarla.

-De verdad ves a los alumnos como especie…, es sorprendente lo malvado que eres.

¿Yo malvado?

-No soy malvado hombre. -moví mi mano de lado a lado en negación. - solo soy pragmático.

El tren en el fondo paso, si, estábamos en un parque a poco metros de un tren, el viento que acarrea hizo que el pelo de jonathan, rojo y hermoso, resaltara aún más sus facciones simétricas, en serio, este hombre era bastante guapo, creo que un pintor renacentista moriría por él, demasiada alabanzas, fueron unos segundos hermosos para mis cansados ojos treintones.

-Quiero que estafes a alguien

-Woah, eso es de verdad interesante, quieres que engañe a alguien, ¿quieres de verdad que desempeñe mi trabajo real?, eso es bastante llamativo.

-Suenas tan falso que me irritas señor. - el chico suspiro. -¿Lo harás?

-Depende cuanto dinero mas estes dispuesto a darme.

-mucho más, todo el que quieras.

Este chico sabía de qué hablaba, sin dudarlo mucho decidí aceptar, de todas formas

¿Qué problema podría ser?


Thoughts

  • cuento77

    Se lo mandé a mis amigas y todas quedamos con el pelirrojo de negro y guantes, mare. Una ya lo anda shippeando con el estafador, de a tiro.

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  • dlozano92

    Me anduvo dando vueltas toda la mañana el pelirrojo pagando primero y preguntando después, parce. Eso no se hace cuando uno solo quiere un favor. Yo diría que ya sabía todo de él antes de acercarse.

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  • Ovid

    Un tipo que estafa chicos en las escuelas y lo único que no puede negarse es una lata de gaseosa fría. Él mismo lo llama algo demasiado humano dentro de él, y para mí ahí está la grieta por donde Jonathan lo va a agarrar. Gracias por traerlo por acá! ¿Puedo seguirte para no perderme la que sigue?

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  • LauraLetras

    El narrador se delata solo cuando explica lo de la gotera, taparla y largarse antes de que el hueco ceda. Es lo único que se permite decir sin justificarse en todo el capítulo, y ahí queda claro que el trato con Jonathan lo va a agarrar mal parado. Los que se llaman pragmáticos casi siempre terminan pagando una cuenta ajena. Yo apuesto a que la persona que le piden estafar sale de esas mismas escuelas donde ya lo conocen.

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