EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL
Capítulo 10: Una semana para cambiarlo todo
Después de aceptar jugar el amistoso, Liam miró a todos los jugadores de Seiryu.
El capitán estaba emocionado.
—¡Liam, no te vas a arrepentir!
Liam levantó una mano.
—Esperá.
Todos guardaron silencio.
—Si quieren tener alguna posibilidad de ganar contra el equipo del Kamui, van a hacer exactamente lo que yo les diga durante esta semana.
Los jugadores se miraron.
—¿Todo? —preguntó uno.
—Todo lo relacionado con el entrenamiento.
Liam los observó seriamente.
—Y hay algo más.
—¿Qué?
—No quiero ver miedo ni cansancio.
El capitán asintió.
—Entendido.
Liam preguntó:
—¿cuando es el amistoso?
—Dentro de una semana.
Liam sonrió ligeramente.
—Perfecto.
Miró la cancha.
—Tenemos siete días.
Los jugadores comenzaron a emocionarse.
Pero Liam levantó un dedo.
—Y no crean que porque acepté jugar voy a hacerles las cosas fáciles.
—¿Qué querés decir? —preguntó uno.
—Que voy a exigirles que mejoren en los entrenamientos.
Todos aceptaron.
Entonces Liam sacó varias hojas que había preparado.
—Primero vamos a trabajar la condición física, la coordinación y la velocidad. Cada uno tendrá que cumplir el entrenamiento de forma responsable y con supervisión.
Les entregó una hoja a cada jugador.
—Van a levantarse temprano. Vamos a comenzar con una carrera de un kilómetro y después haremos ejercicios de coordinación y fuerza.
Uno de los jugadores miró la hoja.
—¿Y después?
—Después empieza lo difícil.
Primer entrenamiento
A la mañana siguiente, los jugadores llegaron temprano.
Liam ya estaba en la cancha.
—Llegaron tarde.
El capitán miró el reloj.
—¡Pero faltan cinco minutos para la 7 am.
—Exactamente.
Los jugadores se miraron.
Liam señaló el campo.
—Vamos.
Comenzaron a correr.
Después hicieron ejercicios de coordinación, cambios de dirección y control del balón.
Cuando terminaron, Liam comenzó con los pases.
—¡De a dos!
Los jugadores empezaron a pasarse el balón.
—¡Más rápido! —gritó Liam.
Uno de ellos hizo un pase demasiado lento.
Liam detuvo la pelota.
—Tu pase llega tarde.
—¿entonces que hice mal?
—No esperes a que tu compañero esté completamente quieto. Anticipate.
Volvió a pasarle el balón.
—Otra vez.
El jugador lo intentó.
Esta vez el pase llegó justo al lugar indicado.
—Mucho mejor.
Después Liam aumentó la distancia.
—Ahora pases largos.
Uno de los jugadores lanzó el balón.
Liam negó con la cabeza.
—Demasiado lento.
—¿Otra vez?
—Otra vez.
Después miró a los delanteros.
—Ustedes tienen otro problema.
Los delanteros se acercaron.
—Cuando estén buscando un espacio, no miren constantemente la pelota.
—¿Entonces qué miramos?
—miren el campo.
Liam señaló los espacios entre los defensores.
—Busquen los huecos. Si esperan a que la pelota llegue, ya será demasiado tarde.
Después se acercó a los defensores.
—Ustedes tienen que ser firmes en las disputas por el balón, pero sin cometer faltas innecesarias. Quiero que aprendan a anticipar a cada jugador.
Finalmente miró al arquero.
—Y vos.
—¿Sí?
—No tengas miedo de salir cuando la jugada lo requiera. Pero aprendé a decidir cuándo hacerlo.
El arquero asintió.
—Entendido.
Liam colocó varios balones frente a él.
—Los pases contra Kamui los voy a dar yo.
Todos quedaron sorprendidos.
—¿Vos?
—Sí.
Liam sonrió.
—Y durante esta semana les voy a enseñar a jugar.
En las tribunas
Desde las gradas, alguien observaba todo.
Era Maxi, el capitán del equipo de básquet.
A su lado apareció Hito.
—Así que viniste a verlo —dijo ella.
Maxi sonrió.
—Quería comprobar si realmente vino el famoso estrella.
Hito miró hacia la cancha.
Liam acababa de realizar un pase largo que cayó exactamente frente a uno de los delanteros.
—¿Y?
Maxi se quedó unos segundos en silencio.
—Ahora entiendo por qué todos hablan de él.
Hito sonrió.
—Liam puede cambiar al equipo sientra a jugar para el Seiryu.
—¿Lo conocías de antes?
—No.
Hito bajó la mirada.
—Pero sé que el fútbol significa mucho para él.
Maxi volvió a mirar a Liam.
—¿Y por qué lo dejó?
Hito permaneció callada.
—No lo sé completamente.
Maxi levantó una ceja.
—¿No te lo contó?
—Solo me dijo que se aburrio de jugar al futbol.
Maxi entendió que había algun tema delicado detrás de aquello.
—Entonces no hay que presionarlo.
Hito asintió.
—Exactamente.
Los dos volvieron a mirar la cancha.
Liam seguía entrenando a sus compañeros.
Su voz se escuchaba desde las gradas.
—¡Otra vez!
—¡Más rápido!
—¡No miren solamente la pelota!
—¡Piensen antes de recibir!
Maxi sonrió.
—Una semana.
Hito lo miró.
—¿Qué?
—Solo tienen una semana para prepararse.
Hito observó a Liam.
—Creo que él tendra algun plan.
Maxi se rio.
—Y algo me dice que Kamui todavía no sabe lo que le espera.
En la cancha, Liam miró a sus compañeros.
Por primera vez en mucho tiempo, volvió a sentir aquella emoción.
La emoción de enseñar fútbol.
La emoción de estar en una cancha.
Y aunque todavía no lo admitiera...
Liam estaba empezando a recuperar algo que creía perdido cuando fallecio Adam.
Continuará...