Me tocó rendirme,
porque no eras la luna
que sonríe al ser admirada.
Eres el sol:
una luz inmensa y celosa,
que quema a quien intenta
sostenerle la mirada.
Me tocó rendirme,
Me tocó rendirme,
porque no eras la luna
que sonríe al ser admirada.
Eres el sol:
una luz inmensa y celosa,
que quema a quien intenta
sostenerle la mirada.
Me quedó eso de "quema a quien intenta / sostenerle la mirada". Esa imposibilidad de estar sin daño.
El contraste entre lo que se puede admirar tranquilo (la luna) y lo que te quema aunque lo desees. Pasa.
Esa frase sobre quemarse sosteniendo la mirada me hizo pensar en los ojos que se cierran antes que el corazón se rinda. Es de esas cosas que escribes y quedas callada después, ¿no?
Ese rendirse porque no es la luna suave. La diferencia es clara: una luz que deja mirar versus una que obliga a cerrar los ojos.