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El bar de la hora sin quejas.

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Pensamiento

Pensamiento

gmedina33

El pollo con su traje impecable dando la vuelta en redondo para volver al mismo sitio, causa, ese soy yo cualquier lunes.

El pollo con su traje impecable dando la vuelta en redondo para volver al mismo sitio, causa, ese soy yo cualquier lunes.

Contenido de la publicación

​—Lo importante es mantenerse con calma.

​Dijo el pollo mientras que la camarera le repetía

que a esa hora ya no eran válidas las quejas.

​En el bar más temprano

hubo una disputa por la cintura de dos víboras,

y el mesero se metió a un rincón

presa de los ataques de nervios

que siempre le inspiraban ese aire religioso.

​Al final de todo, si es o no un espacio libre de humo de tabaco

a los géiseres que llevan gastando desde temprano,

no les importó.

y por el momento todo ha transcurrido ameno

a pesar del lamento que cada espécimen consigo trajo.

​Por ejemplo, se ven cazadores acongojados

por no haberse procurado ni siquiera un conejo,

y están los que se entristecen por todo,

hasta por lo ajeno, absorbiéndolo.

​—Lo importante es mantenerse calmado—

​reitera el pollo, que por cierto

está elegantemente vestido

y te preguntas para qué vestirse tan bien

si no tienes que estar en ningún lado,

si a lo sumo saldrás por ahí a dar una vuelta en redondo

y volverás exactamente al punto

desde donde has arrancado.

​Igual, cada quien se gasta como quiere su dinero,

y según dicen el pollo es bastante trabajador

no como esos gansos presumidos,

ni como los cisnes riquillos.

​En el bar hace un poco de frío

y el dragón al fondo, un taciturno delgado,

encargándose de eso

no por nadie más que por él mismo,

exhala un aire cálido que de inmediato

les devuelve el control de su sangre a todos,

incluso a los cubiertos recién lavados.

​Y preguntan en voz alta a la camarera qué día es hoy,

ella no sabe porque ayer estuvo igual de ocupada

que todos los días desde el momento inicial

en el que se asuma trabajadora del lugar.

Eso le arruina la sopa

a una pareja tan delgada

que parecen líneas con cara,

y esas caras se levantan de las sillas disgustadas,

y se van a ir sin pagar;

pero antes de salir los aguijonean las avispas de la vergüenza

y se devuelven girando sobre los talones,

teniendo la billetera al alcance ya.

​Suena por allá

una canción que no le suena igual

a ninguna de las almas que hay

resguardándose de lo que sea

que hayan dejado por fuera,

mientras que comen o beben alguna cosa

y la lluvia arrecia.

El pollo y el perro se admiran los trajes mutuamente,

y por allá resulta un indigente pidiéndose un café;

tiene con qué pagarlo sorprendentemente,

pero nadie se sorprende:

ahí adentro las sorpresas de esa clase no valen.

​La canción...

algunos la escuchan hermosa,

a otros les parece desastrosa,

a otros les encanta sin que puedan precisar por qué en verdad,

a algunos les parece profundísima,

otros la toman por tontería,

unos la aprecian y la tienen por valiosa,

a otros simplemente les da igual ese ruido inextinguible que los rodea...

Pero sin duda, esa canción no pasa por la absoluta indiferencia.

​El ambiente se siente tranquilo

y de eso se aprovechan todos a su modo

y también de buen modo;

el más expandido y ruidoso

es ese profeta quebrado

que jura haber reconocido

el monstruoso rostro del vacío

en todo lo que existe en este mundo,

y en todos

y en cada uno de los rostros

que durante toda su vida lo rodearon,

incluso en los que lo rodean ahora mismo,

aún si los rostros que lo rodean

buscan ante todo ignorarlo;

él parece, por el bien de lo que «es», ignorarlo.

​Hay una tortuga puntiaguda

hablándole muy cerca de la cara

a un troglodita vestido de ropa cara

muy ridículamente ceñida,

del significado y valor supremo verdadero de las mujeres;

mejor dicho,

de lo superiores que eran esas expresiones

de Ser sinceras y de auténtica Verdad,

que solo se producían

de forma tan libre y espontánea

en las poseedoras innatas

de la naturaleza femenina y su fuerza.

​Ciertamente esta tortuga no necesita cambiar de argumento,

ni se permitirá variar ni un ápice su opinión

acerca de las mujeres, acerca de todo lo femenino,

y cada sandez que le lanzan como contraargumento

lo desanima demasiado,

y en el secreto tras de su sobriedad y paciencia

es el absoluto desagrado.

​Se ve cómo alguien

con frialdad y paciencia

se saca una larva de la oreja

y al tirarla al suelo se convierte en un escorpión

de carne anaranjada,

con dobleces por todo su gran cuerpo,

como si fuera una hoja de papel arcoíris naranja...

​Transcurre la mañana, la tarde, la noche, la vida.

Y al final, el bar solo es un dibujo de tiza

en la pizarra que toca la luz del atardecer.

Thoughts

  • gmedina33

    El pollo con su traje impecable dando la vuelta en redondo para volver al mismo sitio, causa, ese soy yo cualquier lunes.

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  • Salvador

    El profeta quebrado que ve el rostro del vacío en todos, y al que todos buscan ignorar, me parece el único del bar que no vino a descansar. Los demás se resguardan de lo que dejaron afuera y él se trajo eso adentro. Lo leo como el único que no acepta la regla de la hora sin quejas.

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