Lo infalible de ser totalmente imperfecto
es que te liberas del proceso clasificador
al que someten a los demás pollos del corral.
Altura, peso sobre todo,
estado del pico y de las patas,
longitud de las alas.
Nada de eso importa,
porque solo quieren su carne y ya,
o ponerlos a pelear en un round
rodeados por una caterva borracha
que los incita a exacerbar su naturaleza de hostilidad.
Yo puedo seguir comiendo mi maíz
sin tenerme que ocultar,
el sol hoy brilla de maravilla
y si escarbo bien con mis patitas
algún gusano me he de encontrar.
Yo se que mi carne a los dueños del corral
no les interesa para nada,
los he picoteado lo suficiente, para que entendieran
que a mi no me van a atrapar así tan fácil, de buenas a primeras,
así al final lo lograran,
y ni hablar de ponerme a pelear,
si pierdo, es porque el otro pollo me mata,
y a quien sabes le hago volar la cabeza por plata,
además no sirvo pa entretener masa,
conociéndome, me voy para un rincón del cuadrilátero
cacareando y temblando,
yo soy un pollito bravo
con mucho miedo de que me hagan daño.
Y como estoy tan a salvo
siendo un pollito defectuoso para todo,
me puedo picotear las plumas tranquilito,
y dar pasos, comiendo mi maíz y buscando gusanitos.
Puede que picotee un poco a algún pollo
que me parezca bobo,
pero lo dejo tranquilo, que se picotee sus plumas también, tranquilo.
En una perspectiva
donde busque encontrar de qué manera
la vida es injusta
y cómo me ofende la existencia,
podría alegar que no soy nada
que no tengo importancia en corral
ni para los dueños de la finca
y que por eso no tengo propósito en la vida
porque no me van a poner en la báscula
a ver si estoy gordito ya
para poderme almorzar...
Qué tontería...
Yo quiero... picotearme las plumas
y si estoy muy buenas
desde hoy en el corral,
hacer huevitos con una pollita.