Querida Daniela,
Hoy deseo confesarte lo que me estuvo pesando en mi corazón desde que te has ido. Aunque tú ya no desees estar en mi vida, sigo extrañándote intensamente. Es difícil aceptar que nuestros caminos se han separado, viviendo tan cerca, se siente como si un océano nos separará, pero aún albergo una pequeña esperanza de que algún día podamos tener esa conexión que algún día existió entre ambos.
No puedo evitar preguntarme dónde estás en este preciso momento. Si estarás cantando o tal vez ordenando tu casa.
Necesito que me hables, que rompas este silencio que me está consumiendo. No puedo soportar la idea de seguir adelante sin saber lo que pasa por tu mente y tu corazón.
Si en algún momento decides que deseas volver a mí, estaré esperando con los brazos abiertos. No importa cuánto tiempo pase, siempre habrá un espacio en mi vida exclusivamente reservado para ti.
Solo quiero estar a tu lado nuevamente, y en la medida en que estés dispuesta a permitirlo.
Con todo mi amor y esperanza,
[AG]