Cuando ves tu vida a través de los ojos de un niño asustado, que a veces sale a que le de la luz del sol.
Cuando llega la noche se acurruca en su manta, triste, desolado, asustado.. dando vueltas en su laberinto sin salida. Esperando que cojan su mano y le digan que no pasa nada,pero ese día nunca llega,con el paso de los años consigue salir de su cueva, intenta aparentar ser fuerte, cree que puede con todo que no necesita a nadie, y es justo al revés, necesita ese abrazo, esa mano, esas palabras de amor y tranquilidad.
Hay tantas personas perdidas en su laberinto, esperando a ser encontradas.
No saborees el laberinto, abraza el sufrimiento, busca la salida con cautela, abraza la vida,
Los verdaderos placeres son los instantes en los que sonríes, lloras y te detienes a
observar.